Una a una
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
unos días comenzamos a poner los primeros cultivos. Los sacamos de los
semilleros y los plantamos formando unas hileras con todo tipo de verduras:
tomates, pimientos, lechugas, berenjenas...
Junto
a cada hilera, formamos un surco para dejar correr el agua y que así recorriera
el cultivo a modo de canal y fuera regando todo. Pero, al regar, nos dimos
cuenta de que, como las plantas son aún muy pequeñitas, el surco del agua les
quedaba demasiado lejos, y no alcanzaban para poder alimentarse.
Así
que a la mañana siguiente fui derecha a coger una pequeña regadera y fui
regando las plantitas una a una para que pudieran eran estar bien nutridas.
La
verdad es que me llevó mucho tiempo hacerlo de esta forma, pero, según iba
haciéndolo, el Señor me fue enseñando que esto mismo hizo Él en su Pasión.
Lety
estos días nos está explicando el viacrucis, mostrándonos que la única manera
que tenemos de vivirlo nosotros es dejando que Jesús muera y resucite en
aquello nuestro que más lo estemos necesitando: que no podemos mirar la Pasión
de lejos.
Su
Pasión es un torrente de agua Viva que quiere llenar de vida a todos, pero,
además de eso, en su Pasión te busca a ti y a mí personalmente, para poder
morir y resucitar con aquello que creemos que es nuestro y que nos cuesta
soltar. Así lo vemos en el evangelio, cuando, con una mirada, Pedro sintió que
Jesús tocaba su corazón con inmensa misericordia; o el cirineo, ¿qué tuvo que
experimentar al estar con Jesús para que desde entonces su vida y la de los
suyos girara en torno a Cristo? O la inquietud que vivió Pilato, porque en el
fondo vislumbraba la verdad...
Sólo
tenemos que mirar las estaciones y volver a descubrir cómo en cada una de ellas
se encuentra con una persona o con una realidad como la tuya y la mía: cada una
de las caídas, el juicio... en su Pasión, Muerte y Resurrección nos salvó a
todos, pero, para que esto lo podamos acoger, necesitamos experimentar en
nuestra propia vida que realmente Él se preocupa por lo nuestro, y que por ello
muere y resucita.
Hoy
el reto del Amor es buscarte en la Pasión del Señor. Cristo murió por nosotros
para que resucitemos con Él; asómate a su Pasión y descubre cómo lo mismo que
vives tú está reflejado en una de las personas con las que Jesús se encuentra.
VIVE
DE CRISTO
Dominicas
de Lerma
