Conoce las grandes
diferencias entre una y otra
No.
Mezquita e iglesia son espacios distintos. No sólo obedecen a cuestiones
teológicas distintas, sino que su función práctica y simbólica responde a
tradiciones culturales particulares. El origen de la problemática sobre
iglesias y mezquitas radica en haber querido equiparar ambos espacios
definiéndolos exclusivamente como “lugares de culto”, cuando en realidad no es
así. Al menos en el caso de las mezquitas.
La
mezquita no puede asimilarse a una iglesia cristiana en una pretensión
bienintencionada de acercarnos al “otro” para estrechar lazos y limar
diferencias. Este esfuerzo no hace sino desdibujar el significado y función que
tiene la mezquita dentro del contexto histórico y cultural del islam.
De
este modo, la mezquita no sólo se define etimológicamente como “lugar de
postración”, sino que además es el espacio que reúne a la comunidad de
creyentes. A diferencia de la iglesia, los musulmanes tratarán en la mezquita
todo aquello que tiene que ver con las cuestiones políticas, económicas o
culturales que les afectan. Y allí será también donde se tomen las decisiones
más importantes como colectivo.
De
modo paralelo, en la mezquita tienen lugar la oración y el culto. El viernes es
el día en que se lleva a cabo el rezo colectivo. Éste es dirigido por el imam. En
ningún caso, podemos decir que estemos hablando de algo similar a la homilía de
un sacerdote. En primer lugar, por la propia naturaleza del imam. Si bien, debe
poseer ciertas condiciones (edad, conocimientos y relevancia social en el seno
de la comunidad) en ningún caso pueden igualarse con las que debe reunir un
sacerdote. En segundo lugar, porque el discurso del imam (jutba) va más allá de
los aspectos espirituales de los que se ocupa una homilía. Se centrará en los
aspectos que más preocupan a la comunidad y al Islam en ese momento.
Y
serán muchas las decisiones políticas que partirán de estos discursos de los
viernes. De ahí que en muchos países, las mezquitas estén vigiladas por las
fuerzas de seguridad durante ese día.
Un
tercer aspecto a tener en cuenta son los rasgos del culto. Para el
católico, la iglesia es un lugar que es casa de Dios, presente y vivo en el
Sagrario. Un lugar abierto a todo el que decida pasar. En este sentido también
es lugar de reunión de la comunidad para celebrar, ante todo la eucaristía y la
liturgia de la palabra. De modo anejo, en ella pueden existir dependencias
parroquiales que atiendan las necesidades más acuciantes de la comunidad.
La
mezquita es un lugar dedicado a la oración colectiva e individual, en el
horario establecido para ello (5 veces al día). En ella el creyente se dirige a
Dios. Es cierto que existe un espacio que sobresale dentro de ella que indica
la dirección a La Meca (qibla). Hacia él debe orientarse el rezo. Pero no es un
espacio donde reside el mismo Dios vivo.
Del
mismo modo, como espacio sagrado del Islam, permanece siempre la voluntad de la
comunidad, que decide quién puede ser admitido y quién no. Y esta decisión
puede estar relacionada con cierta “etiqueta” de vestimenta, actitud de
respeto, etc. o no.
Finalmente
debemos subrayar que, en las mezquitas, a diferencia de las iglesias, existe un
uso diferenciado del espacio según el sexo. En la mezquita hombres y
mujeres no oran juntos. Así, encontraremos puertas distintas de acceso y
dependencias para las abluciones y oración para mujeres. Otra gran diferencia
con las iglesias, donde todos juntos se reúnen en torno al altar.
María Angeles Corpas
Fuente:
Aleteia
