Spa para el alma
Hola,
buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
otro día, en una visita, una persona dijo: "Esto de venir al convento es
como un spa para el alma". Fue lo que dijo el Papa Benedicto, pero con
otras palabras: "Que los monasterios sean oasis para el espíritu".
Cuántas
veces sentimos que vamos a explotar en cualquier momento, se te van acumulando
las cosas, los trabajos, tareas pendientes... y, si le añadimos problemas, más
todavía. La vida nos empieza a exasperar, nos sentimos irritables con los de
alrededor, no pasamos ni una, contestamos mal, la paciencia se nos agota. Al
final, esto va minando tu corazón y poco a poco va dejando de amar, se pone una
coraza para hacerse el fuerte y que nada le importe, pero tú te vuelves triste.
Y
esto es totalmente normal, somos humanos y tenemos un límite. Cuando llegamos a
este punto tenemos que dar gracias al Señor, pues nos permite ver que no somos
dioses, que no podemos con todo, ¡que necesitamos un Salvador! ¡Le necesitamos
a Él!
A
lo largo del día, vamos llenándonos de todas estas cosas y, al final, como nos
acostemos con ellas, al día siguiente nos levantamos peor. Cristo vino por cada
una de esas cosas que tienes acumuladas, y Él las quiere todas. Quiere hacerte
feliz, quiere quitarte ese peso del corazón, quiere darte paz y alegría, pero,
como no le dejes, Él no va a poder.
Si
alguna vez has ido a un spa, habrás podido relajar la espalda con diferentes
sistemas de agua; eso está muy bien, pero, ¿y tu corazón? Deja que Cristo te
quite las contracturas que tiene.
Tu
corazón va a descansar, como esa sensación que tienes al llegar a tu habitación
después de un día muy largo, quitarte los zapatos que te aprietan y tumbarte en
la cama. Así es como va a descansar tu corazón. Empezarás a vivir desde la
alegría, tendrás paz en tu corazón; los hermanos ya no son enemigos;
disfrutarás de cada momento, de cada sonrisa; tendrás paciencia con tus
compañeros de trabajo, tus hijos, tus amigos; tu corazón, que estaba acorazado,
volverá a latir, volverá a amar.
Hoy
el reto del amor es ir al mejor spa para el alma: un Sagrario. Descarga en Él
todas esas cosas que te agobian, con las que no puedes, las que eliminarías de
tu vida. Él sí que puede con ello, no dejes que se acumulen las preocupaciones,
Él te va a devolver la Paz que tu corazón tanto ansía.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
