Efecto Acogida «no tiene otra pretensión que llamar a las conciencia de todos los hombre y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes…"
El pasado domingo por la
noche en ese areópago que es Twitter la frase #AcogidaYa desbancaba
nada menos que al partido de fútbol entre el Sevilla y el Real Madrid y se situaba
como primer tema de conversación en esa red social.
Se acababa el día en que la
Iglesia había celebrado la Jornada Mundial de las Migraciones y un grupo de
católicos de distintas procedencias y sensibilidades quería hacer llegar a la
Iglesia y a la sociedad su reflexión sobre la realidad que viven en todo el
mundo los migrantes y refugiados.
Era el punto de partida
de la iniciativa llamada Efecto Acogida, que «no tiene otra pretensión que
llamar a las conciencia de todos los hombre y mujeres de buena voluntad,
creyentes y no creyentes… y llamar a la implicación en las movilizaciones que
distintas organizaciones y entidades de la sociedad civil están realizando de
cara a presionar a los gobiernos».
A última hora de la
tarde de este martes se terminó de redactar un documento, que ahora se hace
público para sumar adhesiones.
En él, se recogen una serie
de medidas, que plantean, como exigencias, a los distintos actores. Piden
atención humanitaria urgente a migrantes y refugiados a las puertas de Europa;
evacuación y corredores seguros para personas que huyen de las guerras;
implantación de nuevos lugares de acogida que respeten los derechos de las
personas; leyes justas que apoyen la unidad familiar y respeten al menor;
cooperación de gobiernos y Unión Europea con organizaciones que trabajan sobre
el terreno; establecer la libre circulación de personas; el reconocimiento de
los migrantes y desplazados por razones de hambre y económicas bajo el estatus
de refugiados; la creación de un fondo mundial que permita una intervención
inmediata ante situaciones de riesgo; eliminar la deuda externa con países empobrecidos;
y construir un nuevo orden económico internacional basado en el diálogo, la
cooperación y la solidaridad.
Fuente: Alfa y Omega
