“Que
no nos quiten jamás la gracia de la memoria, de mirar hacia atrás todo lo que
el Señor ha hecho por nosotros en la Iglesia, en la historia de la Salvación”
En la homilía de la Misa que celebró este 17 de diciembre, con
motivo de su 80 cumpleaños, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico en el
Vaticano, el Papa Francisco alentó a “mirar atrás” y “hacer memoria” del camino
de la fe que hemos recorrido. “Es propio del amor no olvidar”, dijo.
El Santo Padre exhortó a los fieles a
dirigir “la mirada atrás para poder ir mejor hacia adelante. Esto es el
significado de la jornada litúrgica de hoy. La gracia de la memoria. Pedir esta
memoria. Es propio del amor no olvidar”.
“Es propio del amor tener delante de los
ojos tanto bien que hemos recibido. Es propio del amor mirar la historia. De
dónde venimos. Nuestros padres, nuestros antepasados. El camino de la fe”,
señaló.
El Santo Padre llamó la atención sobre la
peculiaridad del Evangelio del día, en el cual se enumera toda la genealogía de
Jesús, en el período de Adviento,
cuando ya estamos ansiosos por la Navidad. Según explicó
parece como que “en el momento en el cual la espera vigilante se hace más
intensa, cuando entramos en este camino del Adviento, en este momento en que la Iglesia empieza con las grandes Antífonas, en
este momento fuerte que indica que vamos adelante hacia la Navidad, la Liturgia
nos hace detenernos un poco”.
“Detengámonos”, propuso. “¿Qué significa
este detenerse en un momento que progresa en intensidad? Simplemente la Iglesia
quiere que hagamos memoria. Párate y haz memoria. Mira hacia atrás. Mira el
camino”.
“¡Hagan memoria!”, alentó. “La memoria,
esta actitud deuteronómica que le da al alma tanta fuerza. La memoria que la
misma Escritura subraya como modo de rezar, de encontrar a Dios”.
Francisco destacó las bondades de la
memoria. “Esta memoria nos hace bien porque hace más intensa la vigilante
esperanza hacia la Navidad. La memoria que toma desde el inicio la elección del
pueblo: Jesucristo hijo de David, hijo de Abraham. El pueblo elegido camina
hacia una promesa, con la fuerza de la alianza y de las siguientes alianzas que
fue haciendo. Así es el camino para el cristiano, así es nuestro camino
simple”.
“Nos han hecho una promesa –recordó el
Papa–: ‘Camina en mi presencia y sé irreprochable’, como nuestros padres. Una
promesa que será plena hacia el final pero que se consolida con cada alianza
que hacemos, y nos hace ver que no somos nosotros los que elegimos. Nos hace
entender que todos nosotros fuimos elegidos: la elección, la promesa, la
alianza son como los pilares de la memoria cristiana”.
Sin embargo, debemos evitar quedarnos en
lo externo del Evangelio de hoy, en esa aparente enumeración “aburrida” y
fijarnos en la gracia que contiene, pidió. “Esta es la gracia de hoy: hacer
memoria. Cuando nosotros leemos este evangelio hay una historia de gracia. Una
historia de gracia muy grande, pero también una historia de pecado. En el
camino siempre encontramos gracia y pecado”.
“En la historia de la salvación hay
pecadores grandes y también hay santos. También nosotros en la propia vida encontraremos lo mismo. Momentos de
gran fidelidad al Señor, de alegría en el servicio, y momentos feos de
infidelidad y pecado que nos hacen sentir la necesidad de la salvación”.
“Esta es nuestra seguridad. Porque cuando
nosotros tenemos necesidad de salvación, confesamos la fe. Hacemos una
confesión de fe: ‘Yo soy un pecador, pero tú me puedes salvar, tú me llevas
adelante’. Y así se va a delante en la alegría de la esperanza”.
Francisco recordó que “en el adviento
hemos empezado a recorrer este camino en vigilante esperanza al Señor. Nos
detenemos, miramos hacia atrás, vemos que el camino ha estado lindo, que el
Señor no nos ha defraudado, que el Señor es fiel”.
“Aunque también vemos que en la historia,
en nuestra vida, hay momentos felices y momentos feos de pecado. Pero el Señor,
Él mismo con la mano tendida para levantarnos nos dice: ‘sigue adelante. Sigue
adelante al encuentro definitivo’”, señaló.
El Papa Francisco terminó su homilía
invitando a todos a luchar por la gracia de la memoria: “que no nos quiten
jamás la gracia de la memoria, de mirar hacia atrás todo lo que el Señor ha
hecho por nosotros en la Iglesia, en la historia de la Salvación”, porque es
“la historia de un Dios que quiere caminar con su pueblo y hacerse finalmente
un hombre como cada uno de nosotros”.
Fuente:
ACI Prensa
