Carlos Romero,
presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP)
Yo soy cristiano: hechos y propuestas es el lema del XVIII Congreso
Católicos y Vida Pública, que se celebra en Madrid desde este viernes hasta el
domingo en la Universidad CEU San Pablo, una de las obras de la Asociación
Católica de Propagandistas (ACdP). Carlos Romero (Ferrol, 1951), capitán de
navío en la reserva del Cuerpo General de la Armada, está desde 2011 al frente
de esta centenaria organización dedicada a promover la presencia de seglares
católicos en todos los ámbitos de la vida pública, una misión que, a su juicio,
incluye «escuchar, dialogar y debatir ideas con todo aquel que tenga algo que
decir y voluntad de entendimiento».
El lema de este XVIII Congreso rinde homenaje a los
mártires contemporáneos. ¿Cómo se llegó a esta elección?
Tras los últimos atentados terroristas hemos visto eslóganes como Je suis
Charlie o Je suis Niza, que están muy bien, pero
resulta que hay miles de cristianos masacrados y nadie dice nada. Ese fue un
argumento de peso, pero también se escogió este lema para reivindicar que somos
cristianos y podemos decirlo con un legítimo y sano orgullo, porque hay miles,
millones de cristianos, haciendo cosas fantásticas.
Hechos y propuestas. ¿Cuáles son esos hechos?
Solo hay que mirar alrededor la cantidad de cosas que hacemos los
cristianos, cada uno en su nivel, desde sus posibilidades. Para la presentación
del congreso tuvimos al secretario general de Cáritas Europa, una organización
que realiza una labor increíble en las situaciones más difíciles. Es un
ejemplo. Hay muchos más en cualquier otro ámbito que podamos imaginar, desde la
educación al mundo de la empresa. Incluso en la política, aunque en este caso,
es verdad, hay bastantes menos católicos de lo que nos gustaría, al menos
católicos que den la cara abiertamente.
¿Y las propuestas?
Las propuestas serán las que vayan saliendo en todos esos ámbitos del
congreso: la universidad, la misión, los medios de comunicación, la cultura…
¿Pero qué mensaje le gustaría que quedara?
A mí me gustaría que hubiera muchísimos cristianos que se dieran cuenta
de que ser cristiano es algo de lo que se puede presumir, de lo que no hay que
avergonzarse. Muchos no se atreven a dar la cara, o separan radicalmente su
vida personal de su vida pública. Nosotros creemos que el testimonio cristiano
hay que darlo tanto en la vida personal y familiar, como en el trabajo y la
vida pública.
Hacía usted mención antes a la política. La
Transición fue una etapa gloriosa en lo que respecta a la participación en
política de la ACdP. ¿Por qué no hay apenas ahora propagandistas en política?
Los partidos políticos se han convertido en organizaciones muy cerradas.
Si una persona con inquietud política y experiencia profesional acude al
Partido Popular o al Partido Socialista, y dice: «Quiero participar», lo
primero que le responden es que se ponga a la cola, donde hay chavales que,
desde los veintipocos años, militan en las juventudes del partido, y van
subiendo poco a poco en el escalafón. Personalidades de la empresa que han
querido dar el salto a la política, como Manuel Pizarro, no han durado un
cuarto de hora. Esto es lo que pasa ahora. No era así en la Transición, cuando
muchos propagandistas participaron en política, sobre todo a través de la UCD.
Eran profesionales que tenían su carrera fuera del partido, no vivían de la
política. Participaban unos años y después volvían a su trabajo. Eso ahora es
muy poco frecuente.
Pero el interés por la política sigue ahí. En las
próximas semanas desfilarán por diversos actos y jornadas del CEU la presidenta
de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; el ex secretario general del
PSOE, Joaquín Almunia; el ex director gerente del FMI, Michel Camdessus…
Procuramos que la relación con el mundo político sea fluida, y que
personas como estas puedan venir a nuestra casa con tranquilidad. Lo que no
podemos hacer es cerrar las puertas: las tenemos que tener siempre abiertas
para escuchar, dialogar, y debatir ideas con todo aquel que tenga algo que
decir y voluntad de entendimiento.
Si miramos la lista anterior resulta, por ejemplo,
que a la Comunidad de Madrid se le acusa de imponer la ideología de género en
las escuelas.
A veces el diálogo es complicado, estoy de acuerdo, pero hay que
intentarlo siempre. No hay que romper nunca el diálogo.
¿Cómo ve esta legislatura en España?
Con preocupación. A mí me gustaría que esta situación sirviera para
impulsar grandes pactos de Estado como sucedió en la Transición, pero soy
escéptico. Para eso hace falta voluntad de entendimiento. Aunque, claro,
tampoco es que los cristianos seamos un ejemplo de unidad. Si estuviéramos
unidos en los temas fundamentales tendríamos muchísima más fuerza en política.
Con el nombramiento de una nueva secretaria
general, Sirga de la Pisa, la ACdP afronta, de algún modo, un relevo
generacional. ¿Cómo ve el momento de la asociación y sus retos?
Los retos son los de siempre: logar una mayor presencia y mayor
participación en la vida pública. El relevo generacional es un hecho, aunque yo
creo que el relevo de las personas tiene que ser continuo. No hay que marginar
a nadie por cuestiones de edad; evidentemente, hay que contar con todos, pero
debemos adaptarnos a cambios en la sociedad que son continuos y cada vez más
rápidos. Para mirar el futuro con ilusión y esperanza hace falta incorporar
nuevas ideas, nuevas formas de hacer las cosas…
Ante estos cambios vertiginosos que generan
incertidumbre, ¿cree que la Iglesia –y la ACdP en particular– está llamada a
aportar estabilidad –cimientos seguros–, o más bien a intentar adaptarse y
ofrecer respuestas a los nuevos retos, aun a riesgo de equivocarse? ¿Dónde está
el punto de equilibrio?
Yo creo que siempre es necesaria la sensatez, pero estoy completamente
de acuerdo con el Papa, que nos dice que es mejor salir y constiparse que no
quedarnos en casa calentitos sin hacer nada por miedo. Con sentido común, el
Papa nos anima al diálogo permanente, a la cultura del encuentro… En cuanto a
los propagandistas, no somos omnipotentes, llegamos hasta donde podemos, aunque
nos gustaría llegar más lejos y siempre estamos embarcados en nuevas ideas e
iniciativas. En breve vamos a lanzar una revista digital, El debate de
hoy, que dirige Justino Sinova. Ya tenemos equipo de redacción,
colaboradores… Es un proyecto muy ilusionante.
Fuente:
Alfa y Omega
