Pasado por agua
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Me encontraba en Burgos acompañando a una hermana al
médico, cuando, de pronto, recibo una llamada del teléfono fijo del convento.
Eran las novicias con un susto impresionante: Joane había ido al servicio,
llevando el móvil del reto en el bolsillo de la bata... y se le cayó al WC. Al
rescatarle, vieron que se le había colado agua por dentro, y, por lo tanto,
había muerto: ya no se encendía.
Yo les dije que estuviesen tranquilas, "que el
Señor ya proveerá". Pero mi sorpresa fue que, es verdad que el móvil les
preocupaba, pero lo que realmente les dolía era saber que en ese móvil estaban
todos los grupos del reto, y que no había copia de seguridad en ningún sitio.
Todos los contactos se quedaban atrapados en el móvil. Lo que realmente les
dolía eras tú, retero, que por la mañana no podrías recibir tu reto.
Me impresionó porque me di cuenta de que tú, que cada
mañana nos lees, no eres un número para nosotras, ni mucho menos; tienes un
rostro, oramos por ti y queremos llevarte a Cristo cada mañana. Me
transmitieron su angustia: "¿Qué hacemos mañana con el reto?".
Antes de colgar les dije que el Señor nos marcaría el
camino.
Al estar en Burgos, busqué una tienda y dupliqué la
tarjeta, y con ella me vine al convento. No te puedes imaginar lo que supuso
meter la tarjeta en un móvil antiguo, todas esperando el milagro... ¡y así fue!
¡Se reactivaron todos los grupos! Toda la información se había perdido, pero
seguíamos de administradoras de los grupos. El abrazo entre todas fue
impresionante, mientras nos decíamos que "el Señor quiere que sigamos con
el reto".
Y así es Cristo contigo y conmigo: para Él no somos un
número o algo más, para Él somos únicos, nos ama con locura, ha dado y da toda
su vida para que tú y yo tengamos vida. Él está a tu lado, tendiéndote la mano
para sacarte de ese lío en el que la vida te ha metido. Él quiere que seas
feliz. Sólo te pide que confíes en Él, que de la muerte Él saca vida.
Hoy el reto del amor es que mires en tu móvil cuántos
grupos tienes de personas y que las mires con ojos nuevos: no mires al grupo,
mira a cada persona y reza algo por ella. Y, si el corazón te salta con alguna,
llámala por teléfono. No pienses que ese impulso viene de ti, confía que ese
amor te le ha puesto el Señor en el corazón para que hoy esa persona deje de
ser uno más en el grupo y pase a ser única.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma