Misión servir
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer por la mañana hubo reparto de tareas; quedaban
varias cosas por hacer del famoso callejón que estos días estamos remodelando:
cortar cables, pintar, montar una ventana, llenar los armarios... había una
tarea para cada una.
A mí me tocó montar la ventana que hay en la parte
central.
Tenía que "acristalarla" con unas placas de
metacrilato que había que unir a modo de puzle, pues no había otra cosa. ¡Nunca
había hecho algo así! Lety se paró y me dijo:
-Hoy mi misión es servir: traer lo que me pidáis,
sujetar la escalera...
Y así, entre recado y recado, me enseñaba mientras
después ayudaba a Verónica con el nuevo orden o controlaba la instalación luces
que Sión e Israel estaban haciendo en el callejón. Me impresionó mucho su
papel. Cambió la eficacia por servicio.
Sus manos sujetaban la escalera; después, la placa que
tenía que cortar; y con paciencia volvieron cuando me equivoqué con las medidas.
Al no encajar bien una de las placas, mis manos eran todo silicona, ¡me pegaba
por todos los sitios! Y me ayudó a terminar. Así conmigo y con el resto.
En cuántos momentos nos puede la competitividad o
sentirnos realizados en nuestras metas en un tiempo record. Sin embargo, Lety
me recordó ayer que todo eso nada tiene de importante, que lo importante es el
amor que pongas en cada cosa y por quién lo haces. Que tu meta sea tener los
sentimientos de Cristo, y Él nos dejó la clave de la felicidad: que nos amemos
los unos a los otros, ahí encontrarás plenitud.
¿Cuál es tu misión para hoy?
Hoy el reto del amor es que tu misión sea servir. Un
servicio alegre y sonriente, sin buscar la eficacia sino que la persona que el
Señor te ponga sienta las manos del Señor sirviendo. Que Él sea en ti.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
