Gracias, Señor, por Rafa
Ayer, a las 6:00 de la mañana, recibí una llamada. Me
dijeron que Rafa ya había nacido a la verdadera Vida.
Ha sido un gran regalo del Señor haber podido
acompañar a Rafa en estos momentos. En Julio le conocí. Vino a vernos con su
mujer y con Carlos. Lo que más me impresionó de él fue su sonrisa y su mirada.
En su sonrisa descubrí un niño en la fe. Me habló del
trato que tenía con el Señor, de cómo hablaba con Él y de la necesidad tan
fuerte que tenía de orar.
Y su mirada me traspasó. Una mirada limpia, profunda
y, sobre todo, cargada de amor. No era su mirada, era la mirada de Cristo. Se
le podía mirar fijamente a los ojos y no apartaba la mirada; al revés, te
hablaba con ella.
Ayer, después de la Eucaristía que tuvieron por la
noche, me llamó una persona para compartir y mi pregunta fue:
-La gente que estaba, cuando hablabas con ellos, ¿qué decían?
-La gente que estaba, cuando hablabas con ellos, ¿qué decían?
Él me contesto:
-Todos los que estaban en la Eucaristía eran personas a las que Rafa había de alguna manera entrado en sus vidas: a unos les había llevado en peregrinación, a otros les había ayudado en su matrimonio, a otros desde la vida, a otros con una palabra... pero en todos escuchaba que Rafa les había llevado a Cristo, que había sido el instrumento para volver a Cristo.
-Todos los que estaban en la Eucaristía eran personas a las que Rafa había de alguna manera entrado en sus vidas: a unos les había llevado en peregrinación, a otros les había ayudado en su matrimonio, a otros desde la vida, a otros con una palabra... pero en todos escuchaba que Rafa les había llevado a Cristo, que había sido el instrumento para volver a Cristo.
Esa respuesta me impresionó un montón. Rafa descubrió
que su fuerza estaba en Cristo, y por eso, entre otras muchas iniciativas,
montó grupos de oración semanal, donde se reúnen para orar juntos. Rafa supo
ser el dedo que nos indicó dónde estaba la felicidad, y nos llevó a ella. Él
nos ha mostrado con su vida y su enfermedad que, en la debilidad, Cristo era
fuerte en él, que la muerte no tiene la última palabra; él nos fue poniendo a
todos de cara a CRISTO, nos llevó a mirarle a Él para seguir caminado.
Hoy el reto del amor es orar por Rafa y por su
familia, dando gracias al Señor por estas personas que lo dejan todo por Cristo
y viven entregados a los hermanos que el Señor les pone en su camino. Y hoy
transmite amor con tu mirada y tu sonrisa.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma