El sitio exacto
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer por la mañana me encontré a sor Teresita
barriendo delante de sus tiestos.
-¡Qué bonitos los tienes! -comenté.
-¡Puf! No te creas... -me respondió desanimada- Llevo
todo el verano mimando este tiesto: le abono, le limpio las hojas, le riego...
Claro, esta fuerte y hermoso, ¡pero ni una flor!
Y, señalándome hacia la ventana, me explicó:
-¿Ves ese árbol? ¡Ha crecido demasiado! Ahora ya da sombra todo el rato en estas ventanas. Los tiestos de allí están encantados, pero este otro, ¡necesita más sol! Hay que transplantarle a la huerta...
-¿Ves ese árbol? ¡Ha crecido demasiado! Ahora ya da sombra todo el rato en estas ventanas. Los tiestos de allí están encantados, pero este otro, ¡necesita más sol! Hay que transplantarle a la huerta...
Mientras me estaba hablando, sentí al Señor detrás de
sus palabras. Nosotros somos como los tiestos de sor Teresita, ¡todos
diferentes, con necesidades distintas! Unos necesitan más agua, a otros les
viene bien la sombra, ¡y hay quien necesita mucho sol!
Cristo es nuestro jardinero. Él conoce a la perfección
qué necesitas para crecer fuerte y sana, querida planta. Él vuelca todo su
cariño en ti, ¡sólo necesita que te fíes, que te dejes guiar por Él, que
confíes en su amor! Porque, como dice sor Teresita, "cuando una planta se
llena de flores, sabes que está contenta, ¡y qué alegría da eso!" Así le
ocurre a nuestro Jardinero: ¡la alegría de su corazón es verte florecer!
Hoy el reto del amor es dar gracias al Señor por todos
los movimientos y vocaciones que hay dentro de la Iglesia. ¡Y Cristo tiene un
sitio reservado para ti, con las condiciones de luz y humedad que necesitas,
pequeña planta! Da gracias por ello y, si no has encontrado aún ese sitio,
¡pídele ojos para verlo! Cristo busca tu felicidad, ¡confía en su Amor! ¡Feliz
día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas
de Lerma
