Cuando Francisco hablaba
del nacimiento de Jesús las contracciones se hicieron más fuertes
Sylwia Blady no iba a ver al papa
Francisco en Czestochowa. Pero finalmente se decidió a visitar el santuario de
Jasna Gora por su amiga Beata, que quería ir a la misa celebrada por el Obispo
de Roma este jueves. Beata estaba embarazada de nueve meses, pero todavía
quedaba tiempo hasta la fecha prevista para el parto.
Las dos amigas se encontraron en
Czestochowa. Tomaron un tranvía hasta la avenida de la Bienaventurada Virgen
María y se unieron a una inmensa multitud al amanecer.
Por el estado avanzado de gestación
de Beata, las amigas no intentaron abrirse camino entre la multitud: buscaron
un lugar más tranquilo, lejos de los excitados peregrinos.
¡Un niño nos ha
nacido!
Una
contracción. Después otra. Sylwia se preocupó, pero Beata
le tranquilizó: “Seguramente es una falsa alarma. No hay que inquietarse.
Todavía queda tiempo para el nacimiento”.
Sylwia confió en ella. Incluso
aunque hubiera comenzado el trabajo de parto, normalmente hay un gran espacio
de tiempo entre la primera contracción y el parto.
La misa continuó. La primera
y la segunda lectura fueron acompañadas por otra contracción.
Después llegó el momento del
Evangelio y la homilía tan esperada del Papa, que se refirió a las palabras de
san Pablo sobre la venida de Dios, que envió a la tierra a su Hijo nacido de
una mujer.
Sylwia comentó
riendo que incluso el papa Francisco hablaba de nacimiento, pero Beata ya no
rió. Se estremecía de dolor. A pesar de otra contracción,
aseguró a su amiga que no era nada serio.
Sylwia ya no escuchó más la homilía
del Papa. Su mente iba muy deprisa. Recordó las palabras del Papa al
principio de la misa: “Dios se aparece niño nacido de mujer”. Se estremeció.
¡Es lo que estaba a punto de suceder, ante sus ojos!
¡Dios se nos aparece! ¡Ahora! ¡En
este bebé que va a nacer!
Bendición del
Papa
De repente las dos amigas se dieron
cuenta por fin de lo que pasaba. Afortunadamente una ambulancia esperaba no muy
lejos de allí. Al ver a esta mujer embarazada, su rostro torcido de dolor, el
equipo médico comprendió la situación. Tras examinar a Beata, decidieron ir al
hospital más cercano.
Pregunté a Sylwia qué sintió
entonces: “En circunstancias normales hubiera entrado en pánico; pero en ese
momento sentía emociones maravillosas que no sentía desde hacía tiempo. Mis
ojos iban y volvían de Beata a la imagen de la Virgen de Jasna Gora, y pensé
que se parecían mucho”.
En una entrevista con Aleteia,
Sylwia recuerda: “Una vez en la ambulancia, nos reímos con los enfermeros. No
recuerdo ninguna frase seria ni sombra de inquietud”.
“Beata quería retrasar la ambulancia
para recibir la Santa Comunión, pero el doctor le sugirió que yo la recibiera
en su favor”.
Sylwia permaneció cerca del
santuario. Como le pidió Beata, recibió la Comuniónen favor de su bebé.
No puede explicarlo pero el Papa, de
manera milagrosa, se enteró de la noticia de este nacimiento. Y pidió a su
secretario de prensa que le dijera a Beata que le da su bendición, así como a
su bebé.
¡Clara Francisca!
El bebé nació a las 14,31h en un
hospital de Czestochowa. Justo antes de la hora de la Divina Misericordia, eje
de la enseñanza del papa Francisco.
Sus padres la han llamado Clara,
nombre que habían escogido desde hacía mucho tiempo. Y decidieron darle un
segundo nombre: Francisca.
Sylwia explica: “Bromeamos diciendo
que el Santo Padre tendría que ser su padrino”.
Para acabar, pedí a Sylwia qué
siente hoy. ¿Lo considera un milagro? ¿Una gracia? ¿Un signo? Ella sonríe:
“Para mí es una increíble ola de gracia. El 28 de julio de 2016 lo recordaré como
un gran día. Contaré esta historia a mis hijos”.
Y añade: “Estoy segura de que esta
jornada es un inmenso don de Dios”, “no esperaba un don de Dios así, me ha
transformado”.
“Antes de salir de Czestochowa,
volví a la avenida que lleva al santuario. Elevé los ojos para admirarlo y
llena de gratitud alabé al Señor en voz alta: Gloria a ti, Padre Santísimo, al
Hijo y al Espíritu Santo –concluye-. No dejé de sonreír en el camino de vuelta,
mi corazón estaba lleno de una alegría nueva”.
MARTA BRZEZIŃSKA-WALESZCZYK
Fuente: Aleteia
