Oye el grito de tus hijos,
que no haya más guerra
En muchos lugares del mundo hay
guerra hoy. Casi a cada momento nos llega alguna información alarmante sobre
nuevos ataques terroristas. Por lo tanto, orar por la paz nunca es suficiente.
Usted puede orar en sus propias palabras, pero también puede servirse de este
hermoso texto escrito por Juan Pablo II:
Dios de nuestros padres,
¡grande y misericordioso! Señor de la vida y la paz, Padre de todos los
hombres.
Tu voluntad es la paz, no un tormento. Condena la guerra y derroca el
orgullo de los violentos. Enviaste a tu Hijo Jesucristo para predicar la paz a
los que están cerca de Él y a otros que no lo están tanto, y unir a todas las
razas y generaciones en una sola familia. Oye el grito de todos tus hijos,
motivo de angustia de toda la humanidad.
Que no haya más guerra,
esta mala aventura de la que no hay vuelta atrás, que no haya más guerra, este
torbellino de la lucha y la violencia. Haz que se detenga la guerra (…) que
amenaza a tus criaturas en el cielo, en la tierra y en el mar.
Con María, la Madre de
Jesús y la nuestra, te rogamos, habla a los corazones de las personas
responsables de la suerte de las naciones. Destruye la lógica de la venganza y
danos a través del Espíritu Santo ideas de nuevas soluciones, generosas y
nobles, en el diálogo y la espera paciente, más fructíferas que los actos
violentos de la guerra. Padre, concede a nuestros días los tiempos de paz.
Que no haya más guerra. Amén.
