De la mano de la JMJ
Estos días los estoy viviendo con una intensidad
especial. Son días en que la Iglesia está en Polonia, días en que miles de
jóvenes de todo el mundo se reúnen junto al Papa en la Jornada Mundial de la
Juventud (JMJ).
Y es que la JMJ ha sido parte importante en mi camino
de fe:
La primera vez que fui a la JMJ fue a Alemania como
voluntaria. Una auténtica aventura en la que compartí, con un grupo formado por
jóvenes de distintos países, días inolvidables en los que, junto a Benedicto
XVI, descubrí a la Iglesia.
Luego fue Australia, también de voluntaria, con un
grupo de amigos que volamos hasta la otra punta del mundo. Allí, en la vigila
final, la presencia real del Señor en la Eucaristía me cautivó.
Madrid 2011. ¡Otra vez voluntaria! Dos años
organizando junto a otros jóvenes y, al terminar todo, en un pabellón vacío, el
Señor me interrogaba "¿Y ahora qué?" Y ahí empezó a responder todos
mis interrogantes. Desde mi encuentro con Cristo hasta...
Brasil 2013. De nuevo voluntaria. No cogí ningún
avión, autobús, barco, ni hice auto-stop como en otras ocasiones al quedarme
sin dinero... ¡Me tocó estar al lado del Papa, al lado de cada joven, al lado
de otros voluntarios! Fue impresionante, pues mi corazón latía con cada uno,
junto al de mis hermanas. Era mi primer verano en clausura, mi primera JMJ
viviéndola desde el centro, junto al Organizador, junto a Cristo con panorámica
total.
Polonia 2016. Este año repito de voluntaria, y aún hay
plazas. Me gustaría que te unieses a mí, a nosotras, en el departamento de
"organización interna". Está formado por Jesús y todo aquel que
quiera unirse en oración. Si estás enfermo, eres mayor, muy pequeño o tienes
alguna dificultad, tienes plaza preferente y trabajo duplicado. ¿Te animas?
Hoy el reto del amor es que ores cada día por la JMJ:
por el Papa, los consagrados, pero, sobre todo, por los jóvenes que están allí,
para que, de la mano de la JMJ (de la Iglesia), descubran a Cristo, se enamoren
de Él y descubran que sólo Él da sentido a la vida; la hace plena.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
