Rabban al Qas, en el Kurdistán Iraquí
“Tenemos una situación de
peligro. Tenemos una situación que no es normal. Tenemos miles de personas, a
lo mejor millones, de cristianos, musulmanes, yazidíes… en una situación que no
es normal: no hay libertad, hay guerra, falta dinero, falta sanidad, faltan
tantas cosas… No es normal la vida de esta gente. No merecen vivir así.
Necesitamos vuestras oraciones. No os olvidéis, esto es lo más importante”.
Son las palabras del obispo
católico caldeo de Amadiya y Zakho (en el norte del Kurdistán iraquí) Rabban al
Qas, en este video de la serie Tras las huellas del Nazareno,
de la Fundación EUK Mamie – HM Televisión.
Este obispo ha acogido en su
diócesis a más de 80.000 iraquíes desplazados dentro de su propio país a causa
de la persecución del llamado Estado Islámico (ISIS).
Rabban al Qas habla de
lo que ha supuesto en el país la llegada del ISIS, tras la caída de Saddam, la
liberación de muchos prisioneros y la apertura de las fronteras que ha
permitido la entrada a muchas personas que se han convertido en auténticos
terroristas: “Irak se ha convertido en un centro de fuego, donde se mata. (…) Los cristianos se han visto obligados a abandonar la
llanura de Nínive y han venido a las regiones del Kurdistán. Pero no es fácil
proteger esta región. Muchos de los pershmerga, de los militares,
muchos han muerto mártires”.
Y describe la situación
actual del Kurdistán, que ha debido asumir a tantos miles de refugiados: “Esta
situación no es fácil: para comprar, para ayudar contra la crisis económica en
Kurdistán, en Irak… Esto hace que los cristianos, los musulmanes, los árabes,
tengan una vida muy difícil. (…) Por esta situación, Irak – todo el Irak – y
también Kurdistán, corren peligro a causa de la guerra”.
Al Qas señala cómo ha sido la
Iglesia Católica la primera en ponerse en marcha para ayudar a los refugiados,
a todos los refugiados, no solo a sus propios fieles: “En seguida el mundo,
Europa… pero puedo decir, la primera de todos la Iglesia, porque ha sido el
Santo Padre el que ha abierto las puertas para todos, y ha puesto en marcha la
ayuda para todos. Yo hablo de cristianos, de religiosos, de obispos, de
cardenales… que desde América, desde Europa, desde todo el mundo nos han
ayudado”.
Con todo, el Obispo se
lamenta: “La situación es difícil: (…) Los refugiados cristianos sufren mucho
en todo el mundo…”.
El testimonio de fe de los cristianos iraquíes es verdaderamente
admirable. El mismo Mons. Rabban al Qas, se siente lleno de admiración hacia
ellos: “Tienen una gran fe para vivir esta situación.
Nunca han olvidado su religión, su Jesús. Han dejado todas sus cosas y están
contentos y llenos de esperanza”. Lo han perdido todo para no tener que
renunciar a lo único importante: su fe en Dios. Y tratan de rehacer sus vidas,
porque la vida tiene que continuar.
Fuente: Aleteia
