Peters ha publicado su historia para
demostrar al mundo que las leyes del aborto no son una victoria para «los
derechos de las mujeres»
Libbie Peters
sufrió una violación hace más de un año y quedó embarazada. Tras un año ocultándolo, incluso a sus padres y hermanos, ha decidido
contar su historia al mundo, armándose de valor.
Peters ha
publicado su historia para demostrar al mundo que las leyes del aborto no son
una victoria para «los derechos de las mujeres». Con su testimonio, Libbie
quiere enseñar cómo ve el aborto «desde los ojos de una víctima de violación»,
desde los ojos de «la madre de un ‘producto’ de la violación».
«Hasta hoy
nadie sabía esta historia, ni siquiera mis padres, sólo dos amigos, mi atacante
y yo. Decidí mantenerme en silencio por miedo a que ese hombre, que no es un
hombre, es un cobarde, tratara de volver a hacerme daño otra vez», cuenta Libbie a LifeSiteNews.
Esta víctima de
los abusos explica en la carta donde publica su testimonio que «no endulza
nada» y que lo que cuenta «es 100% real y veraz». Cuenta cómo la drogaron en un
bar y se despertó en la parte trasera de un coche con un tío que había conocido
en el bar.
Se marchó a
casa sin recordar nada de lo que había sucedido y cuando se estaba duchando
se dio cuenta de los moratones que tenía por todo el cuerpo, fruto «de los
empujones y tirones que este ‘hombre’ me había dado para conseguir lo que
quería en contra de mi voluntad».
Dos meses
después descubrió que estaba embarazada. «Tuve que inventar mentiras sobre
quién era el padre; mentiras para que la gente no indagase más en el tema y
descubriese la verdad. Sin embargo, la verdad me estaba carcomiendo por
dentro». Tuvo que tomar una decisión, dar el bebé en adopción o quedárselo,
porque, para ella, abortar no era una opción.
«El aborto
nunca estuvo en mi lista de opciones, y nunca debería ser una opción. Este
precioso bebé que tengo es el resultado de una horrible y terrorífica acción,
de la que la pobre criatura no tuvo la culpa», cuenta Peters. «Sabía que fuera
cual fuera la decisión, mi vida ya había cambiado».
«Siempre hemos
oído los argumentos que dicen que si una mujer es violada tiene derecho a
decidir – cuenta Peters – y es cierto, tiene derecho a decidir. Pero no si el
bebé vive o muere, tiene derecho a decidir si quiere quedarse el regalo de
la vida o bendecir a otra familia con él.»
Condena el aborto como derecho de la mujer
Todo esto viene
a raíz de una verdadera normativa provida. Peters cuenta que esta esperando
esta ley desde hace tiempo y que esto «permitirá a las mujeres buscar otras
opciones que no sean acabar con la vida del bebé».
«Así que aquí
estoy, diciendo con voz alta y orgullosa que ésta superviviente ha dejado de
vivir en silencio. Estoy aquí para decirles a todos aquellos que nunca han
pasado por algo como esto que el aborto no es un derecho de la mujer. La
vida es el derecho de todo ser humano, incluso de aquellos que está por nacer»,
afirma Libbie con rotundidad.
«Mentiría si
dijese que a veces, cuando la miro, no me acuerdo de aquella noche en la que
localicé a su padre y le dije que estaba embarazada. En cómo me prometió que
iba a ser parte de su vida y al día siguiente me lanzó contra una pared y
amenazó con matarme a mí y a mi bebé».
Cuenta que este
proceso y esta decisión han sido las más difíciles de su vida y que «mentiría
si no admitiese que rezaba todas las noches para que mi hijo se pareciese a mí
y que no tuviese ningún parecido con ese ‘hombre’ que me violó», dice
Libbie.
A pesar de las
terribles circunstancias de su embarazo, de haber sido violada, de estar
todavía en la universidad y de enfrentarse a la maternidad soltera, decidió no
ir detrás de él exigiendo dinero, o una pensión, ni ir a los tribunales.
Decidió no ser un estereotipo «viviendo del gobierno». «Elegí la vida, a pesar
de que lo tenía todo para abortar. Demonios, podría haber matado a mi bebé,
haber contado la historia y haber sido considerada una heroína nacional»,
escribe esta valiente madre.
«Año y medio
más tarde aquí estoy, constantemente cansada, con la sensación de que estoy
fallando en la vida y en la maternidad, pero teniendo cada vez más claro que
nunca me arrepentiré de mi decisión de dar la vida a este ángel.»
Fuente: InfoCatólica
