La
adopción del rito occidental y no del oriental (bizantino) marcó desde el
principio la clara diferenciación de Polonia de los países vecinos del Este
En el marco de la Jornada Mundial de la
Juventud (JMJ) 2016 en Cracovia, el Papa Francisco presidirá este jueves una Misa en el Santuario de Jasna Góra, en
Czestochowa, con ocasión del 1050° aniversario del Bautismo de Polonia.
La historia del bautismo de la nación se
remonta al 14 de abril del año 966, día en que fue bautizado el primer monarca
histórico de Polonia, Mieszko I, y luego toda su corte.
El gobernante convirtió el país al
cristianismo y se proclamó duque de Polonia. Al principio gobernó a la tribu de
los polanos –de donde viene el nombre de Polonia– y luego a las demás tribus.
Asimismo creó el Estado de Polonia y sentó las bases de su aparato
administrativo.
El gobernante, al aceptar el
cristianismo, se igualó a los demás países cristianos de Europa haciendo que
Polonia formara parte del círculo occidental de la cultura cristiana. La
adopción del rito occidental y no del oriental (bizantino) marcó desde el
principio la clara diferenciación de Polonia de los países vecinos del Este.
Como resultado de la cristianización, comenzó a llegar el clero.
“El bautismo se produjo en Posen,
Gniezno, que por ese entonces estaba en peligro de ser destruido. Los checos
habían destruido los inicios del cristianismo originados tras el bautismo. Por
lo tanto, el cristianismo volvió a nacer aquí en Cracovia y la ciudad fue
anunciada como la capital de Polonia en 1038. No solo se consideró como capital
del Estado, sino también el centro de la cultura, el cristianismo y la
religiosidad del país”, expresó en diálogo con EWTN el Arzobispo de Cracovia,
Cardenal Stanislaw
Dziwisz, quien fue durante más de 40 años secretario personal de San Juan Pablo II.
El 13 de abril del 2016 durante una catequesis por motivo del aniversario del
bautismo de Polonia, el Papa Francisco expresó: “den gracias al Señor por el
don de haber sido, hace más de mil años, bautizados en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo, de haber sido sumergidos en el agua que, por la
gracia, perfecciona en nosotros la imagen del Dios vivo, en el agua que es una
onda de eternidad: ‘Manantial de agua que brota por la vida eterna’”.
“Pido a Dios que la generación presente y
las generaciones futuras de polacos permanezcan fieles a la gracia del bautismo
dando testimonio del amor de Cristo y de la Iglesia. ¡Dios
misericordioso imparta su bendición a todos los polacos que viven en su país y
en el extranjero!”,
Fuente:
ACI Prensa
