Desde hace unos 300 años la devoción al Niño Jesús se extendió rápidamente por Europa, América, Asia, África y Oceanía
Si bien la Iglesia Universal celebra
la Fiesta del Divino Niño en el mes de septiembre, este 20 de julio Colombia
celebra a lo grande esta querida devoción cuya historia se remonta a los
tiempos del mismo Cristo.
Aquí 7 cosas que quizás no conocías sobre la Devoción
al Divino Niño
1. La confianza hacia el Divino Niño está fundada en
la Biblia
“Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los
niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”. (Mateo 18,3)
La confianza puesta en Jesús se fundamenta en Sus
propias palabras:
“Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para
que el Padre sea glorificado en el Hijo”. (Juan 14,13)
2. La devoción al Divino Niño es muy antigua entre los
católicos
Antiguos narradores cuentan que la devoción al Divino
Niño empezó en el Monte Carmelo, en Israel. La tradición cuenta que a este
monte, cercano a Nazaret, iba frecuentemente el Divino Niño acompañado de sus
padres José y María y de sus abuelos San Joaquín y Santa Ana,
a pasear y a rezar,
Los hombres que allí se reunían para orar le fueron
tomando gran aprecio y cariño.
Después de que el Redentor subió al cielo, los religiosos
moradores del Monte Carmelo siguieron recordando con gran cariño y devoción al
Niño Jesús.
Luego cuando los Carmelitas se extendieron por Europa
llevaron esta devoción a todo el mundo.
3. Varios santos difundieron la devoción
En el año 1200 San Antonio de Padua, y en el año 1500
San Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús, y por eso en los cuadros
se pinta a cada uno de estos dos santos, llevando en sus manos al Divino Niño.
San Antonio de Padua también fue un devoto entusiasta
del Niño Jesús que según las imágenes que de él se conservan, mereció que el
Divino Niño se le apareciera en una ocasión.
Otros santos que contribuyeron grandemente a difundir
la devoción al Niño de Belén fueron Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
4. “Por los méritos de la infancia de Jesús, nada te
será negado”
En el año 1636 Jesús le hizo una promesa a una monja
carmelita del convento de Beaune en Francia, conocida como la Venerable
Margarita del Santísimo Sacramento.
Cristo le dijo: “Todo lo que quieras pedir, pídemelo
por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”.
La monja, que falleció a los 29 años, recibió la
misión de propagar especialmente la devoción a la divina infancia de Cristo.
5. Existen varias representaciones del Niño en el
mundo entero
Desde hace unos 300 años la devoción al Niño Jesús se
extendió rápidamente por Europa, América, Asia, África y Oceanía.
Entre las representaciones más conocidas se
encuentran: El Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño de Atocha,
en México; el Divino Niño de Arenzano, en Italia y el milagroso Niño Jesús de
Bogotá en Colombia.
6. El P. Juan del Rizzo difundió esta devoción en
Colombia
El sacerdote salesiano P. Juan del Rizzo llegó a
Barranquilla (Colombia) en 1914 y con gran esfuerzo se dedicó a recaudar fondos
para la construcción de un templo, aunque sin éxito. Fue entonces que tuvo la
inspiración de pedir al Señor por los méritos de su infancia.
Desde entonces el éxito del sacerdote fue
extraordinario y se convirtió en un gran devoto del Divino Niño, dedicando su vida a la propagación de la devoción.
En 1935 el P. del Rizzo fue trasladado a Bogotá, donde
providencialmente se encontró con una preciosa imagen del Divino Niño; luego se
la llevó a los campos de la obra juvenil salesiana en el barrio 20 de Julio.
De esta manera los fieles empezaron a venerar la
imagen como el Divino Niño y son muchos los que hasta ahora dicen que al
acogerse a esta advocación, han obtenido muchos milagros y conversiones.
7. El P. del Rizzo dio a conocer 4 condiciones para
obtener favores del Divino Niño
En primer lugar ofrecer la Santa Misa durante Nueve
Domingos, confesarse y comulgar al menos en uno de ellos.
2do. Dar una libra de chocolate (o equivalente en
dinero o en comida) a los pobres.
3ro. Si la persona puede, que done víveres, o su
equivalente en dinero, a las familias pobres.
4to. Propagar la devoción al Divino Niño narrando a
otros los milagros que Él hace a sus devotos, repartiendo novenas, estampas y
almanaques.
Fuente: ACI
