La
Iglesia no pretende limitar la comunión, lo que se quiere es velar por la
veneración a este sacramento porque en él recibimos al mismo Cristo
El Código de Derecho Canónico contiene la
ley de la Iglesia de rito latino (hay otro Código para los de rito oriental).
Dice el Código de Derecho Canónico:
«CIC 919 #1 Quien vaya a recibir la
santísima Eucaristía, ha de abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida al
menos desde una hora antes de la sagrada comunión, a excepción de agua y de
medicinas.
CIC 919 #3 Las personas de edad avanzada o
enfermas, y asimismo quienes las cuidan, pueden recibir la santísima Eucaristía
aunque hayan tomado algo en la hora inmediatamente anterior»
Frecuentemente se piensa que la necesidad
de una hora de ayuno antes de comulgar ya no es necesaria, como si ya no
estuviera vigente en la Iglesia. Pero las indicaciones están bien claras tanto
en el Derecho Canónico como en el Catecismo de la Iglesia Católica y estos son
vigentes. El último documento que habla del ayuno eucarístico es el Instrumentum
laboris del Sínodo sobre la Eucaristía (octubre de 2005). Así es que, no
hay duda de la actualidad del precepto.
La Iglesia no pretende limitar la comunión
sino lo que se quiere es velar por el respeto y la veneración a tan gran
sacramento porque recibimos al mismo Cristo.
En el Instrumentum laboris, se
señala que “Ha sido expresado el deseo de restituir en todos los lugares al
ayuno eucarístico aquella rigurosa atención que todavía está en uso en las
iglesias orientales.”
Referencia al Ayuno Pascual: hoy la
Iglesia nos manda guardar una hora de ayuno antes de comulgar. El origen del
ayuno Eucarístico, y su más profundo sentido espiritual hay que buscarlo en las
raíces del antiguo ayuno pascual. En efecto, en los primeros tiempos del
cristianismo, la Cuaresma constaba de cuarenta días de ayuno que preparaban los
fieles para celebrar dignamente la Pascua a fin de comulgar con fruto en la
santa vigilia. En aquel entonces el ayuno disponía también los corazones de los
catecúmenos para que recibieran santamente los sacramentos de iniciación cristiana:
Bautismo; Confirmación y Eucaristía.
Con el tiempo, dado que toda Eucaristía es
la celebración de la Pascua del Señor, era normal que se hiciera preceder cada
Misa por un tiempo de ayuno preparatorio, como lo hacía el ayuno de la Cuaresma
con la celebración de la Pascua. El tiempo del ayuno eucarístico es, pues,
como una breve cuaresma que nos dispone a participar con fruto de la
reactualización del sacrificio de la Pascua en cada Misa, recibir al cuerpo y
sangre de Cristo en una digna morada, y dejar que el Señor pueda actuar con
toda su gracia salvadora, santificadora y sanadora
Por: Monseñor Jorge De los Santos
