Ayuntamientos se lanzan
a eliminar el hecho religioso vía mociones municipales
Alcázar de San Juan es un pequeño pueblo
de La Mancha (España). Un pueblo con 31.269 habitantes. El 24, 82% de los
habitantes (3.244) se encuentra en paro y su ayuntamiento tiene una deuda
contraída de 10.812.000 euros (346 euros por habitante).
Alcázar de San Juan ha decidido aprobar
una moción en el pleno municipal con la que se adhieren a una futura red de
municipios por un estado laico.
Según esta moción, el ayuntamiento creará un observatorio de laicidad “con el objetivo de promover campañas dirigidas a toda la ciudadanía sobre el significado de la laicidad, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la tolerancia, la libertad de pensamiento y de conciencia, y por tanto, la libertad religiosa, sobre el principio constitucional que dice que ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
¿Qué pinta un municipio haciendo
ideología y planteando cuestiones de laicidad? ¿Qué pensarán los 3.244 de sus
ciudadanos en paro? ¿No
sería mejor que se dedicaran a gestionar bien los recursos del pueblo
y dejaran las cuestiones ideológicas a un lado?
¿No sería mejor ahorrar dinero y rebajar
la deuda en vez de sumar un nuevo presupuesto a una iniciativa que no mejorará
la vida de sus ciudadanos?
El tema da para mofa y chiste y sería
para tomárselo a guasa si no existiera detrás un trasfondo ideológico que comienza
a extenderse por muchos municipios españoles.
Tras esta moción y otras muchas
realizadas en diversas localidades se encuentra Europa Laica y su pretensión de crear una Red de Municipios
por un Estado Laico.
España, según se expresa en su Constitución,
es un Estado aconfesional. Europa Laica quiere imponer la laicidad a través de
estas pequeñas iniciativas en los ayuntamientos. Una especie de guerra de
guerrillas a la que invita a todos los ayuntamientos de España.
En su página web, destacan un borrador de
moción que está siendo utilizado.
Algunos de los puntos más destacados
piden que “los miembros de la corporación local y el personal al servicio de la
administración municipal no muestre, en
el ejercicio de su cargo o de sus funciones, ningún gesto de sumisión o
veneración de personas o imágenes religiosas, ni participen en función de su
cargo en dichas manifestaciones religiosas”.
O piden que “el Ayuntamiento y su
corporación no se encomienden a santoral, imágenes o rituales religiosos”.
Otras de las iniciativas se centran en lo
económico y piden que no se
facilite suelo público, locales, financiación o exención fiscal para realizar
actividades a ninguna confesión o institución religiosa y un
listado de los locales, viviendas o espacios que se encuentran exentos del pago
del Impuesto de Bienes Inmuebles.
La moción de Alcázar de San Juan no es un
hecho aislado: lo han intentado en Cuéllar (Segovia), en Oviedo, el Atarfe
(Granada), en Paterna (Valencia), en Avilés y Noreña (Asturias), en Palomares
del Río (Sevilla), en Ciudad Real o Villafranca de Barros (Badajoz) y lo
seguirán intentando los grupos municipales de izquierda radical en toda España.
Cada grupo municipal es libre de
presentar en su ayuntamiento las mociones que crea conveniente. Pero quizá
deberían empezar a plantearse los concejales cuál es la función de los ayuntamientos.
Son muchos, muchísimos los problemas de
cada municipio: paro, seguridad ciudadana, alcantarillados, saneamientos,
urbanismo, deportes… y en muchos de ellos pocos los recursos para llevarlos a
cabo.
El Barómetro del CIS que acaba de
publicarse hoy muestra las
preocupaciones de los españoles. El laicismo ni siquiera aparece.
A los españoles les preocupa el paro:
75,3%; la corrupción y el fraude: 46,7%; los problemas económicos: 23,6%; los
políticos en general: 21,3% y la Sanidad: 10,7%.
¿No sería mejor que se centraran en
administrar y gestionar los recursos y dejarse de ideologías en los plenos? Los
ayuntamientos deberían tener una prioridad: los problemas reales de los ciudadanos.
Pero en eso algunos no se quieren fijar y
ya saben lo que dice el refrán castellano: “Cuando el diablo no tiene nada que
hacer, mata moscas con el rabo”.
Fuente: Aleteia
