Los Monjes salvaron la civilización
Es difícil señalar una sola
empresa importante para el progreso de la civilización durante la Edad Media en
la que los monjes no tuvieran algo que ver.
La Iglesia salvó una civilización que de otra manera
se hubiera perdido por la destrucción que sobrevino a la caída del
Imperio Romano y por las invasiones bárbaras.
Académicos, agricultores, inventores, los Monjes
son los responsables de haber salvado nuestra civilización.
¿Cómo? San Benito y sus Monjes sirvieron de
puente entre el mundo antiguo y el medioevo. Primero, al rescatar,
cultivar y transmitir casi todo el patrimonio greco-romano, principalmente el
pensamiento y el derecho.
Los Monasterios Benedictinos ubicados desde las costas
mediterráneas hasta la península escandinava, desde Irlanda hasta Polonia,
configuraron la unidad del continente en torno los mismos valores espirituales,
morales y humanistas.
Para medir su influencia, basta esta cifra: a
principios del siglo XIV el número de Monasterios llegó a ser de ¡¡¡37.000!!!
Los instrumentos de esa obra fueron la cruz y el
arado, la oración y el trabajo, la biblia y el derecho romano, el libro y la
estética litúrgica, la disciplina y la pax monástica.
La Iglesia preservó los libros y documentos de
importancia radical para la civilización que se había propuesto salvar. Los
Monjes copiaron la Biblia y muchas obras literarias y no eran solamente
obras espirituales: eran también obras de los autores clásicos, obras
profanas, que de otro modo habrían desaparecido.
Sin embargo, la Iglesia no sólo preservó estas obras
de importancia, sino que las cultivó, las estudió y las enseñó.
Pero ¿la labor de los Monjes fue sólo la preservación
y difusión de textos?
Es difícil señalar una sola empresa importante para el
progreso de la civilización durante la Edad Media en la que los Monjes no
tuvieran algo que ver: agricultura y ganadería,
fábricas, centros de investigación, hospitalidad, caminos, salud, ayuda a los
necesitados, fabricación e intercambio de productos, ayuda a los viajeros,
rescate de los náufragos, cultura, fervor espiritual …
La influencia de los Monjes en la agricultura fue
determinante: cuando colapsaba el Imperio Romano, los Monjes
introdujeron cultivos y métodos de producción desconocidos, realizando y
promoviendo el trabajo agropecuario en un momento crítico de la historia … y
crítico para la agricultura. Esta “se hallaba en decadencia -relata un
historiador- llanuras saladas cubrían las tierras que en otro tiempo fueron
fértiles, y los labradores abandonaban el arado”.
También se involucraron en la cría de ganado (fueron
los primeros en hacer cruce de ganados para mejorar las razas), en la cría de
caballos, en la elaboración de cerveza, producción de miel y frutas.
En toda Europa introdujeron aspectos esenciales de la
economía: en Suecia el comercio de cereales debe su existencia
a los Monjes; en Parma, la fabricación del queso (parmesano); en Irlanda, la
industria pesquera. En otros sitios viñedos muy finos y hasta
la invención de la champaña se debe a un Monje llamado Dom Perignon.
Fueron, además, pioneros en la mecanización y en la
construcción de maquinarias. Grecia y Roma no eran civilizaciones
particularmente mecanizadas. Pero en la Europa medieval esto cambió.
Particularmente los Monjes Cistercienses, levantaron
fábricas utilizando energía hidráulica durante el siglo XII en muchísimos de
sus 742 monasterios. El molino de viento y agua, la máquina de vapor que
extraía el mismo de las minas, las roturaciones de la tierra con el arado de
metal y el reloj mecánico del mediterráneo italiano del siglo XIII, todos son
inventos surgidos de los Monasterios.
Si esas invenciones son máquinas, ¿qué significa
esto? Que los procesos mecánicos se crean en la Edad Media,
mayormente en los Monasterios.
El historiador y economista David Landes sostiene que la
revolución industrial del siglo XVIII, no hubiesen sido posible sin los aportes
de la Edad Media.
Como vemos, la contribución de la Iglesia a la
civilización occidental fue determinante. Y todo esto sucedió en la mal
llamada oscura Edad Media.
Fuente: buenanueva.net
