Pasadas por agua y sin resfriado
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer, fiesta grande de san Pedro y san Pablo. Como en
todas las fiestas grandes, la comida no fue en el refectorio, pero tampoco en
la sala; hacía tanto calor, que fue en la huerta. Comimos, compartimos un rato
y...
No nos resistimos. Sigilosamente, Verónica y yo nos
levantamos, y fuimos a por unas pistolas de agua que le habían regalado. Las
cargamos, nos escondimos detrás de unos setos, empezamos a disparar a las que
estaban sentadas, ¡y comenzó una auténtica "batalla" pasada por agua!
Las que tenían a mano el vaso de agua nos lo lanzaron,
otras salieron corriendo para después coger la manguera, cubos de agua del
lavadero... Así todas, menos las mayores, que desaparecieron... hasta que se
empezaron a asomar divertidas desde las ventanas, lanzando más agua que nos
cayó encima cuando más desprevenidas estábamos.
Me impresionó porque lo lógico es que las mayores se
sintiesen molestas, se preocupasen por el frío que podríamos coger, se
retirasen completamente para evitar ser alcanzadas... sin embargo, se hicieron
una con nosotras, reían, y luego vinieron a ayudarnos a recoger y limpiar.
Cuántas cosas a lo largo del día la lógica nos dice
que no deben ser así, pero, ¿el amor? El amor hace salir de uno mismo, salir de
la imagen, de las rutinas, de lo "normal". Me di cuenta de cómo mirar
a Cristo te permite ver al otro, tener un cambio de perspectiva en la que miras
desde el "tú".
Hoy el reto del amor es que hagas una locura por
alguien. Una locura que la razón no te permite hacer, pero sí el corazón. Coge
la manguera, el cubo o el vaso y deja que sea el otro el protagonista. No dejes
nunca de amar.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
