"El martes, 24 de mayo, nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, que ese día celebran con particular devoción la memoria de la Bienaventurada Virgen María"
Papa Francisco invitó a todos
a unirse «espiritualmente» a los fieles chinos, a quienes pidió ser «signo concreto
de caridad y de reconciliación». Durante el Angeles de hoy, en la Plaza San
Pedro, el Pontífice rezó también por el Primera Cumbre Humanitaria Mundial,
cuyo objetivo es reflexionar sobre las medidas que hay que adoptar para
afrontar las dramáticas situaciones humanitarias provocadas por diferentes
conflictos, los problemas medioambientales y la pobreza.
Después de la oración mariana
del ángelus, el Obispo de Roma subrayó: «El martes, 24 de mayo, nos uniremos
espiritualmente a los fieles católicos en China, que ese día celebran con
particular devoción la memoria de la Bienaventurada Virgen María “Ayuda de los
Cristianos”, venerada en el santuario de Sheshán en Shanghái. Pidamos a María
donar a sus hijos en China la capacidad de discernir en cada situación los
signos de la presencia amorosa de Dios, que siempre acoge y siempre perdona.
Que en este Año de la Misericordia los católicos chinos puedan, junto a cuantos
siguen otras nobles tradiciones religiosas, convertirse en signo concreto de
caridad y de reconciliación. De esta manera ellos promoverán una auténtica
cultura del encuentro y de la armonía en la entera sociedad, aquella harmonía
que tanto ama el espíritu chino».
Estaban presentes en la Plaza San Pedro muchos representantes de las comunidades católicas chinas en Roma e Italia.
Estaban presentes en la Plaza San Pedro muchos representantes de las comunidades católicas chinas en Roma e Italia.
Francisco también recordó que
«mañana comienza en Estambul, Turquía, la Primera Cumbre Humanitaria Mundial,
con la finalidad de reflexionar sobre las medidas de adoptar para ir al
encuentro de las dramáticas situaciones humanitarias causadas por conflictos,
problemáticas ambientales y extrema pobreza. Acompañamos con la oración a los
participantes en esa reunión para que se comprometan plenamente en realizar el
objetivo humanitario principal: salvar la vida de todo ser humano, ninguno
excluido, en particular los inocentes y los más indefensos. La Santa Sede
tomará parte en este encuentro, en esta Cumbre Humanitaria, y por esto viaja
hoy, para representar a la Santa Sede, el secretario de Estado, cardenal Pietro
Parolin».
El Papa pidió un aplauso
parra todos los «buenos sacerdotes que hay que en Italia», al recordar que ayer
fue proclamado beato Francesco Maria Greco en la ciudad de Cosenza, que era
sacerdote diocesano, fundador de las Monjas Pequeñas Obreras de los Sagrados
Corazones. Entre el siglo XIX y el siglo XX, explicó Francisco, el nuevo beato
fue «animador de la vida religiosa y social de su ciudad, Acri, en donde
ejerció todo su fecundo ministerio. Demos gracias a Dios por este sacerdote
ejemplar».
Antes del ángelus, Papa
Bergoglio afirmó: « La fiesta de la Santísima Trinidad nos invita a
comprometernos en los eventos cotidianos para ser levadura de comunión, de
consolación y de misericordia. En esta misión, estamos sostenidos por la fuerza
que nos dona el Espíritu Santo: ella cura la carne de la humanidad herida por
la injusticia, por el atropello, el odio y la avidez».
«La Virgen María, en su humildad -continuó-, ha acogido la voluntad del Padre y ha concebido al Hijo por obra del Espíritu Santo. Que ella, espejo de la Trinidad, nos ayude a reforzar nuestra fe en el Misterio trinitario y a encarnarla con elecciones y actitudes de amor y de unidad»
«Nuestro haber sido creados a imagen y semejanza de Dios-comunión nos llama a comprendernos a nosotros mismos como seres-en-relación y a vivir las relaciones interpersonales en la solidaridad y en el amor recíproco-observó. Tales relaciones se desarrollan, ante todo, en el ámbito de nuestras comunidades eclesiales, para que siempre cada vez sea más evidente la imagen de la Iglesia ícono de la Trinidad. Pero también se desarrollan en toda otra relación social, desde la familia hasta las amistades o el ambiente de trabajo – todo: son ocasiones concretas que nos son ofrecidas para construir relaciones humanas cada vez más ricas, capaces de respeto recíproco y de amor desinteresado».
Y Francisco explicó que «Dios es una “familia” de tres Personas que se aman tanto que conforman una sola cosa. Esta “familia divina” no está cerrada en sí misma, sino que es abierta, se comunica en la creación y en la historia y ha entrado en el mundo de los hombres para invitar a todos a formar parte de ella. El horizonte trinitario de comunión envuelve a todos y nos estimula a vivir en el amor y en el compartir fraterno, seguros que allí donde hay amor, allí está Dios».
«La Virgen María, en su humildad -continuó-, ha acogido la voluntad del Padre y ha concebido al Hijo por obra del Espíritu Santo. Que ella, espejo de la Trinidad, nos ayude a reforzar nuestra fe en el Misterio trinitario y a encarnarla con elecciones y actitudes de amor y de unidad»
«Nuestro haber sido creados a imagen y semejanza de Dios-comunión nos llama a comprendernos a nosotros mismos como seres-en-relación y a vivir las relaciones interpersonales en la solidaridad y en el amor recíproco-observó. Tales relaciones se desarrollan, ante todo, en el ámbito de nuestras comunidades eclesiales, para que siempre cada vez sea más evidente la imagen de la Iglesia ícono de la Trinidad. Pero también se desarrollan en toda otra relación social, desde la familia hasta las amistades o el ambiente de trabajo – todo: son ocasiones concretas que nos son ofrecidas para construir relaciones humanas cada vez más ricas, capaces de respeto recíproco y de amor desinteresado».
Y Francisco explicó que «Dios es una “familia” de tres Personas que se aman tanto que conforman una sola cosa. Esta “familia divina” no está cerrada en sí misma, sino que es abierta, se comunica en la creación y en la historia y ha entrado en el mundo de los hombres para invitar a todos a formar parte de ella. El horizonte trinitario de comunión envuelve a todos y nos estimula a vivir en el amor y en el compartir fraterno, seguros que allí donde hay amor, allí está Dios».
Fuente: Vatican News
