Cuando Cristo te pone algo en el corazón, lo hace realidad
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
El 27 de noviembre te preguntaba en el reto que cómo
creías que era María, cómo era ella para ti, cómo la soñabas. Quisiera compartir
contigo hoy de nuevo el reto de aquel día:
«Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
¿CÓMO CREES QUE ES MARÍA?
Ayer estaba en la oración y, de pronto, sentí que el
Señor me preguntaba que cómo me imaginaba a su Madre. Empecé a describirle una
imagen de María que fue formándose en mi corazón:
La cara de María es la de una niña adolescente, y muy
guapa, marcada por una leve sonrisa, ya que lo más importante es la certeza. El
rostro de María trasmite certeza: ella nos entrega nuestra salvación, ella
hipotecó toda su vida por ese Niño. La mirada serena, y los ojos verdes.
Sobre su cabeza lleva un velo fino, que cae por los
hombros hacia delante, dejando así que se vea el pelo, un poco ondulado y de
color castaño.
Concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que el
Espíritu, en forma de paloma, queda reflejado en los pliegues de su ropa, sobre
el pecho.
La figura de María es delgada, y está de pie, no sobre
un pedestal, sino sobre un camino, el camino de nuestra vida. Por su postura,
con un pie algo más adelantado que el otro, se puede ver que María lleva unas
sencillas sandalias. En el suelo, como si acabase de dejarlo, hay un cántaro,
en el que se lee la inscripción ES ÉL.
En la mano izquierda lleva el rosario, un rosario de
la Orden de Predicadores, que ofrece a quien se acerca a ella a través de la
actitud de entrega de su mano.
En la mano derecha, María lleva una alianza en la que
pone "José". Y, en esta misma mano, lleva al Niño Jesús.
Me imagino al pequeño como un bebé de entre 6 y 12
meses que, alegre y confiado, se lanza con los brazos abiertos hacia la persona
que le mira, como pidiéndole que le coja. Y es que, el que Jesús entre en
nuestra vida no depende de Él, que siempre lo está deseando; depende de que
nosotros le queramos acoger. Por eso el rostro de Jesús es de felicidad total.
Tiene el cabello castaño y los ojos verdes, igual que su madre, y deja ver un
par de dientecillos a través de su enorme sonrisa...
Y así pasé la oración, soñando a María. Me gustaría
una imagen suya así, humana, cercana...
La verdad, María es para vivirla, para tenerla cerca.
Ella te tiende la mano siempre, en todo momento, incluso cuando no te atreves a
ir a Jesús.
Hoy el reto del amor es parar un poco y ver cómo es
María para ti. ¿Tiene rostro concreto, forma, circunstancias...? ¿Camina
contigo? O... ¿María para ti está en el Cielo, y no te es cercana? Conocer a
María es un don. Hoy hazte pequeño y pídele a María poder conocerla y amarla.»
Ayer, ese sueño que Él nos puso en el corazón se hizo
realidad. Hace seis meses, nosotras entregamos este reto y, desde entonces,
muchas personas han puesto sus buriles, sus pinceles, sus dones... al servicio
del Señor para llevar a cabo este proyecto. Ahora, la Madre de la Gracia estará
con nosotras en el locutorio, para que, cuando vengas a vernos, ores con ella.
Hoy el reto del amor es que lleves una flor a María en
una iglesia, que la mires y que le des las gracias por su Sí. ¡Que ella siempre
nos muestre a Jesús!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
