Le hice una promesa a Dios de tratar a toda mujer como me gustaría que
trataran a mi futura hija, a mi madre o a mis tres hermanas
En una
entrevista reciente para la cadena estadounidense CNN, el actor y productor
mexicano Eduardo Verástegui, sorprendió al periodista Ismael Cala por su
testimonio de vida en castidad durante
13 años.
La entrevista
se realizó en el marco de la gira promocional de la película Little Boy, en la
que Eduardo Verástegui cumplió los roles de actor y productor. El filme fue
estrenado 24 de abril del 2015 en Estados Unidos, y actualmente, el portal
especializado en cine
IMDB le otorga 7,4 puntos de 10.
En su
entrevista, Verástegui confesó a Cala que el secreto de sus 13 años de castidad
es su intensa vida espiritual.
“Soy una
persona muy débil, y es por eso que tengo una disciplina espiritual. Si me
quitas mi disciplina espiritual, si me quitas a Dios del centro de mi vida
yo colapso en dos minutos. No puedo, vivo en un mundo lleno de tentaciones,
y la capital de las tentaciones es nuestra carrera”, dijo el actor mexicano.
Verástegui
aseguró que “si no tengo yo esta disciplina espiritual de todos los días, si no
voy al gimnasio del alma para desarrollar una vida virtuosa no puedo, es
imposible”.
Ante la
sorpresa de su interlocutor por su cambio de vida y su decisión de vivir la
castidad hasta el matrimonio,
Verástegui explicó que “cuando hago algo, me gusta irme hasta la raíz, en todo
lo que hago”.
“Soy una persona que me gusta también mucho la
disciplina, lo que cuesta trabajo, los retos”.
El actor
mexicano recordó que “era la ‘oveja perdida’ de la familia” inmerso en el
mundo del espectáculo hasta que una profesora de inglés, a la que había
contratado para aprender el idioma y obtener papeles importantes en Estados
Unidos, le dio una lección que le cambió la vida a sus 28 años.
“Lastimé a
muchas mujeres”, confesó Verástegui, y señaló que “crecí en un ambiente donde
yo pensaba que el verdadero hombre era el don juan, el latin lover, el
mujeriego, el playboy, el casanova, el seductor”.
“Creces tú
viendo esas películas”, dijo, y terminas creyendo “que para poder ser
feliz tienes que convertirte en ese hombre”.
Por eso,
lamentó, “desde muy joven, desde adolescente, yo pensaba que si no llevaba yo
ese estilo de vida, de convertirme en un don juan, iba a ser un loser,
un perdedor. Y después me di cuenta que mis amigos en aquel entonces, cuando yo
tenía una novia y después otra, no solo el ego se subía, sino que todos mis
amigos ‘no hombre, a este no se le va ninguna, bravo, hay que juntarnos con él’
y el ego sigue subiendo”.
“Yo tenía mi
lista, bueno ahora me falta fulanita. Qué pasa, durante muchos años viví así,
fui infiel”.
En ese momento,
su maestra de inglés, “muy inteligente, filósofa, psicóloga”, le cuestionó:
“‘¿Te gustaría casarte y tener hijas?’, yo le dije ‘sí’, me sigue preguntando
cosas, ‘¿qué tipo de hombre te gustaría que tu hija conociera para que forme
una familia? ¿Me puedes describir a ese hombre?’, y obviamente describí a un
santo, para mi hija un hombre que le sea fiel, leal, que la ponga en un
pedestal como si fuera un diamante, que la ame, que la haga reír, que la cuide,
que de la vida por ella, en fin, me faltaba describirlo”.
Al preguntarle
ella si Verástegui creía ser el hombre que deseaba para sus hijas, sintió “que
algo me picó en el corazón, y dije yo no soy ese hombre”.
“Ahí le hice
una promesa a Dios de tratar a toda mujer como me gustaría que trataran a mi
futura hija, a mi madre o a mis tres hermanas”, aseguró.
El actor y
productor señaló que tras las conversaciones con su maestra de inglés “entendí
que el sexo es sagrado, es un regalo de Dios, hay que cuidarlo, hay que
preservarlo, ¿para qué? Para compartirlo con la mujer más importante de tu
vida. En mi caso, ¿quién va a ser esa persona? La madre de mis hijos. ¿Quién?
Mi esposa. ¿Cuándo? El día que me case”.
“Yo siempre le
he dicho a mis tres hermanas: cuando vengan estos hombres a hablarles al oído y
a decirles esto, esto, esto y el otro. No le den la parte más íntima de ustedes
a un hombre solamente porque les dicen cosas bonitas. Si quiere azul celeste,
que le cueste. Si quiere lo más íntimo de ti, que te lleve al altar. Y si te
dice ‘no estoy seguro’, dile ‘yo tampoco estoy segura’”.
Verástegui
recordó que se comprometió a “serle fiel a esa persona que todavía no conozco,
la madre de mis hijos, a la que le quiero entregar mi vida y voy a hacer
una promesa de castidad, una disciplina de abstinencia”.
“Es una
disciplina de controlar tus pasiones. Las pasiones obedecen a la razón, la
razón obedece a un poder superior”, explicó.
Eduardo
Verástegui subrayó que el sexo no es una necesidad física, pues “necesidad
física es respirar porque si no respiras te mueres, comer porque si no comes te
mueres. Yo hasta ahorita no conozco alguien que se haya muerto por
abstinencia”.
El sexo,
explicó, “es un deseo, un deseo muy fuerte que se puede controlar”, y
añadió que los seres humanos “no somos animales, nos podemos controlar, con la
razón. Las pasiones son buenas, pero ordenadas”.
Fuente: ACI
Prensa
