Tenemos sed
Hola, buenos días, hoy Celia nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En Completas, la oración de la noche, una monja echa agua bendita a cada
una. Hay algunas a las que le gusta que le echen mucha (como a mí). A la que le
ha tocado esta semana lo sabe, así que cuida llenarlo bien y echarme una buena
cantidad.
Ayer, mientras me echaba el agua, me vino a la cabeza el salmo 42: "Mi
alma tiene sed de Dios, del Dios vivo".
Nuestro corazón, al estar creado por Dios, siempre tiene esa tendencia
hacia Él, y no tiene paz hasta que no lo encuentra. Pero hay obstáculos para
llegar a Él, la fuente de agua viva.
¿No os ha pasado que os empezáis a enfriar, a secar poco a poco por
distintas circunstancias? Dejas de cuidar la oración... empiezas teniendo sed
pero luego te vas debilitando, te vas secando y secando. Pero el Señor viene a
decirte que Él es el agua viva. ¡Qué bebas! Que hay esperanza, no tienes que
quedarte así, sediento.
Pero, normalmente, al estar tan débiles, no tenemos fuerzas para beber.
Entonces es cuando Cristo nos pone hermanos, hermanos que te llevan a la
fuente, que te acercan al agua, que te llevan a Él. Como a mí la hermana me
echó el agua bendita, tú tienes hermanos que te refrescan el amor que Él te
tiene.
Cristo nos pone hermanos para crecer. Por eso, hoy el reto es que mandes un
mensaje o hagas una llamada a las personas que, en los momentos difíciles de
sequía, te llevaron a Cristo, y dales las gracias por ello.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
