Como un niño con zapatos nuevos
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos días me han regalado unos zapatos nuevos. Nunca antes he usado
zapatos de este estilo, y no te puedes imaginar la cantidad de cosas buenas que
tienen. Te cuento:
Lo primero, son de descanso. Yo sólo conocía los zapatos "de 24
horas"... pues estos son "de 48 horas". Cuando lo vi, pensé que
se habían equivocado (eso, o que el Señor me iba a alargar los días, que no me
vendría nada mal, ya que al cabo del día muchas cosas se me quedan sin
hacer...)
Ponía también que son enteros de piel, y es verdad: son super blanditos y
dan mucho calor, no se te enfrían los pies.
Por último, una suela muy flexible y un poco de cuña, que dicen que es muy
bueno para la espalda.
Ahora me miro los pies... son zapatos de princesita. No me reconozco,
siempre he usado los escolares de hebilla.
Yo, tan feliz, los estrené la Noche Pascual, y los estuve usando también
los días siguientes. Sin embargo, desde el primer momento me empezaron a hacer
rozadura en el talón. ¡No me lo podía creer! Pero si estaban pensados para ser
perfectos... Seguí con ellos e intenté ignorar lo que me estaba pasando en el
talón, hasta que llegó un momento en que la rozadura me hizo cojear y volver a los
escolares. Quien diseñó estos zapatos se volcó en mil detalles... pero se le
olvidó pensar en lo que no se ve: el remate del talón.
Cuando llegué a la celda me quité el zapato. En frente de mi cama tengo un
cuadro muy grande de Cristo crucificado, y le pregunte: "¿Cuál fue tu
secreto para que el zapato fuera perfecto?"
Mirándole me di cuenta de que no es cuestión de perfección, sino de amor.
Si observas la vida de Jesús, descubrirás que lo que reina es el amor. Muchas
veces no se le entiende; otras, te desconcierta; pero siempre te arde el
corazón.
Hoy el reto del amor es no querer que todo salga perfecto este domingo.
Imagino que lo tendrás todo planeado para disfrutar con tu familia o con tus
amigos. Sin embargo, hoy te invito a que des cabida en tu vida al imprevisto,
que no te enfades en el día de hoy si tus planes se desmontan. Cuando te
ocurra, mira a Cristo. Él lo que te pide es que pongas amor en el día de hoy, y
verás cómo todo sale perfecto. Muchas veces no entendemos por qué nos tienen
que rozar los zapatos pero, gracias a esa rozadura, ponemos a Jesús en el
centro de nuestra vida y dejamos el zapato en su sito. No te preocupes si Él te
quita un zapato: te va a dar otros mil.
Que tengas un feliz domingo, y recuerda: ante un imprevisto, en vez de enfadarte,
sonríe y ama.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
