La famosa película de Mel
Gibson, ofreció a su protagonista vivir uno de los momentos más intensos y
también hilarantes de su vida
El joven Jim
tenía que estudiar español mientras su familia salía a ver el paso de Juan
Pablo II por Vancouver, en British Columbia. Se lo perdió. Pero 20 años
después, habiendo ya consolidado una carrera cinematográfica y habiéndose
ganado el derecho a interpretar a Jesús de Nazaret en La Pasión de Cristo, de
Mel Gibson, tuvo su segunda oportunidad.
Del encuentro
con Juan Pablo II hay dos partes que Caviezel recordó en distintos momentos. La
seria y la hilarante. Junto con su mujer y sus suegros, pudo saludarlo y
conversar con el hoy canonizado pontífice durante cinco minutos en 2004, en
torno a los meses de estreno de la película. Lo primero que hizo Caviezel fue
agradecerle por la carta a los artistas del jubileo, que tuvo un profundo
impacto en el actor. También por el valor que dio a la Virgen María en su
pontificado.
15 marzo 2004 : El Papa Juan Pablo II encuentra al
actor Jim Caviezel en en Vaticano.
Pero también
pudo compartirle cómo se preparó para interpretar a Jesús en La Pasión, ante
una pregunta del Papa. Según recordó en el programa del periodista Larry King
el día previo a la muerte del pontífice polaco, cuando el Papa le preguntó cómo
se había preparado para interpretar a Jesús en La Pasión de Cristo, Caviezel
respondió, nervioso, que había estado con italianos… y le dijo que Jesús era
italiano.
Ante la
sorpresa de Juan Pablo II el actor prosiguió: “No dejó su casa hasta los 30
años, siempre estuvo con los mismos 12 amigos, y su madre creía que era Dios.
Así que tenía que ser italiano”. Serio, Juan Pablo II le respondió: “Qué
ingenioso, ¿no? Yo siempre creí que era polaco”.
En esas
entrevistas con King, que tuvieron lugar el 1 y el 3 de abril de 2005,
Caviezel, católico, recordó que Juan Pablo II fue importante para su desarrollo
como actor, incluso para convencer a su padre de que esa era su vocación. Su
padre solo accedió a acompañarlo en su decisión de convertirse en artista
cuando Caviezel le hizo saber que el mismo Wojtyla había sido actor.
Asimismo,
Caviezel expuso que el mismo magisterio de Juan Pablo II era como un
entrenamiento para él. “Mi actuación se basa en la verdad. Y todo lo que leo
del Santo Padre, en la carta a los actores, habla de la verdad. Y hay un bien y
hay un mal. Y es importante no hacer que el bien no parezca mal y que el mal no
parezca el bien. Llamar las cosas por su nombre. Y ese es mi entrenamiento. Y
creo que cuando él habló a la gente lo hacía desde su corazón. Y cuando hablás
a un millón de personas o estás actuando frente a otro actor, estás hablando
desde tu corazón. Y ese es el entrenamiento del cual Juan Pablo II provenía”.
“En Cristo,
Dios ha reconciliado consigo al mundo. Todos los creyentes están llamados a dar
testimonio de ello; pero os toca a vosotros, hombres y mujeres que habéis
dedicado vuestra vida al arte, decir con la riqueza de vuestra genialidad que
en Cristo el mundo ha sido redimido”, decía Juan Pablo II a los artistas.
Caviezel tuvo la oportunidad de expresar de manera explícita esta certeza de Juan
Pablo II en “La Pasión de Cristo”, película infaltable en la grilla televisiva
estos días de Semana Santa.
Por Esteban Pittaro
Fuente: Aleteia
