Leslie señaló además que el Pontífice “practica lo que predica cuando habla
de un padre tierno en el confesionario”
Leslie Knopf es
una joven estadounidense que hace unos días tuvo la experiencia más emocionante
e inesperada de su vida:
se confesó con el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro durante la
iniciativa 24 horas para el Señor en el marco del Año de la Misericordia.
Knopf nació en
Louisville en el estado de Kentucky y estudia una licenciatura sobre
comunicaciones en la Iglesia
en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
La experiencia
de confesarse con el Papa “fue la audiencia más privada que uno puede tener con
el Papa porque nadie puede interrumpirnos, fue un momento de uno a uno en el
que pude recibir la misericordia de Dios”.
Esta joven, que
trabaja como directora de comunicaciones de Catholic Bytes y de la iniciativa
Misericordia Media, comenta que su confesión con Francisco “fue una verdadera
experiencia de misericordia” y “un verdadero llamado a la conversión”.
“El Papa me
dijo que cuando se discierne la voluntad de Dios es algo fácil de hacer: solo
hay que preguntarle y rezar y él te dejará hacer. Entonces pregunta y rézale al
Señor en cada paso del camino y él te hará saber mientras vas avanzando”.
Leslie señaló
además que el Pontífice “practica lo que predica cuando habla de un padre
tierno en el confesionario” y explicó que durante la confesión estuvo
“totalmente cómoda” ya que el Santo Padre “respondió plenamente a las
necesidades de mi alma”.
Knopf compartió
que recibir el sacramento de la Reconciliación con el Papa “realmente puso en
perspectiva que me encuentro a Cristo cuando acudo al confesionario”.
Leslie supo que
Francisco la confesaría solo un día antes. “Fue una sorpresa total”, relató y
explicó que la escogieron por su servicio en Misericordia Media, una iniciativa
de Catholic Bytes que ofrece reflexiones en audio a los peregrinos que cruzan
la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro y un video de 10 minutos sobre la
misericordia.
A los que
tienen miedo de confesarse o que no lo han hecho en años, Knopf les recuerda
que “no hay nada que uno lleve al confesionario que no vaya a ser perdonado”,
ya que la confesión es “un sacramento de amor” al que no se debe temer.
Fuente: ACI
Prensa
