La noche bregando
Hola, buenos días, hoy Inés nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer me impresionó el Evangelio, y no paré de repetir
y canturrear en mi interior lo que dice Pedro a Jesús cuando éste le pregunta
que si tiene peces: «Nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido
nada». ¡Qué frustración, para un pescador profesional, tener que decir esto al
volver de su faena!
Y, claro, si me ha hecho mella es porque yo me siento
así muchas veces: he hecho todo lo que sé y puedo, he puesto toda mi alma en
mis trabajos, mis relaciones, mis deseos… pero, de vez en cuando, todo parece
salir patas arriba, al contrario.
Hasta aquí es una etapa, la de mi trabajo. Pero, a
partir de ese punto, comienza una nueva, que puedo dirigir hacia el
derrotismo... o hacia la esperanza, según me mire a mí misma o a Cristo.
Cuando el Señor me pregunta por mi pesca, no es que
quiera exigirme resultados; es porque me conoce, y, cuando en mí apunta la
frustración, el desánimo, el abandonarlo todo, Él me sale al paso para abrirme
el camino de la confianza contra todo pronóstico.
Y de nuevo me meto en la piel de Pedro, el impulsivo,
escucho la Palabra de Jesús y digo como él: «Pero por tu Palabra, echaré las
redes”... y me pongo a confiar en lo que mi lógica no ve, en aquello que a la
razón le parece imposible. Realmente no había peces a la vista, era imposible
pescar de día... tan imposible como a mí me parece que esta persona salga de la
mala vida, o que esta situación cambie, o que esta familia se restaure, etc.
Entonces sólo puedo hacer un firme propósito: CONFIAR
en que Jesús lo puede todo, hasta lo más imposible para mí. Confiar, confiar...
confiar y echar de nuevo las redes.
Y «llenaron las dos barcas de peces». Entonces, cuando
veo la obra de Dios en mi favor, cuando veo todos los bienes que derrocha en
mí, me rindo ante Él y reconozco que Él (y no las cosas), es lo único que
importa tener.
El reto de hoy es confiar más cuanto más difícil me
parece lo que pido o deseo; y esperar pacientes a que Jesús nos llene las redes.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
