O dicho de
otro modo, ¿la astrología tiene base científica en la astronomía?
La mayoría de las personas conoce la
astrología a través de los horóscopos publicados en los periódicos. Mucha gente
lee y cree en las predicciones e incluso siguen las sugerencias de los
astrólogos. Pero ¿ya te preguntaste en qué se basan esas predicciones? ¿Tienen
base científica? O más aún, al recordar que no todo puede explicarse a través
de la ciencia, ¿existe una base racional para la astrología? Y fuera de estas
cuestiones, es lícito (o al menos conveniente) a un católico recurrir a las
predicciones astrológicas?
Según los místicos y astrólogos la New
Age (Nueva Era) es el adviento de la Era de Acuario.
Para ellos, estamos al
final de la Era de Piscis, dominada por el pensamiento cristiano represivo,
retrógrado y prejuicioso. El próximo Eon (o Era) será el fin de la dominación
cristiana y el inicio de un tiempo de luz, tecnología y paz. La filosofía de la Nueva Era está
íntimamente relacionada con la astrología y ésta, a su vez, usa un ropaje falso
de ciencia cuando utiliza (equivocadamente) conceptos de la astronomía.
Tanto la astrología como la noción de
Eras están relacionadas con los movimientos de la Tierra. Básicamente la Tierra
posee tres movimientos principales. El primero es de rotación alrededor del propio eje, que dura
aproximadamente 24 horas y determina los días y las noches. El segundo
movimiento es el de traslaciónalrededor
del Sol, que dura un poco más de 365 días. Éste determina qué partes del cielo
están visibles en la noche, pues, si en el movimiento de la Tierra el Sol está
frente a alguna parte del cielo, no podemos verla. Tenemos que esperar algunos
meses para estar en el otro punto de la orbita.
De esa forma, hablamos de “cielo de
invierno” y “cielo de verano”, por ejemplo. A quien le gusta observar el cielo
sabe que: las tres Marías aparecen en verano y Escorpión en invierno. El tercer
movimiento es el de precesión.
Es el mismo movimiento ejecutado por un trompo cuando está próximo a detenerse.
Es una pequeña oscilación del eje de rotación.
Por lo tanto, los movimientos de la
Tierra determinan qué partes del cielo podemos ver en cada época del año y en
cada momento del día y de la noche. Para
distinguir el cielo y las estaciones del año, los astrónomos lo dividieron en
regiones. Son las constelaciones. Las estrellas de una misma constelación no
necesitan estar relacionadas entre sí. Es sólo una división aparente del cielo,
para facilitar la localización de las estrellas. Actualmente,
la Unión Astronómica Internacional divide el cielo en 88 constelaciones, de
tamaños diversos.
Durante el año, el Sol pasa frente a las
13 constelaciones. Son las constelaciones del Zodiaco. Estoy seguro que las
conoces, por lo menos 12 de ellas. Son los signos, Aries, Piscis, Tauro,
Escorpión, etc. No hay
nada de especial en ellas, excepto que el Sol pasa frente a ellas. Los astrólogos dicen que tu signo es
Piscis, por ejemplo, porque el Sol estaba frente a Piscis de febrero a marzo.
Usé este tiempo verbal, porque de hecho, el Sol no está frente a Piscis durante
el periodo que ellos dicen. Ellos no hacen observaciones, y tampoco saben hacer
cuentas, y parece que tampoco les avergüenza.
La Tierra gira un poco inclinada
alrededor del Sol, por eso éste cruza en marzo y septiembre, el ecuador
celeste, una línea imaginaria que divide el cielo en dos capas, una norte y
otra sur. El punto exacto en que el Sol cruza ese ecuador en marzo se llama
Punto de Aries. Hoy, este punto está sobre la constelación de Piscis, no de
Aries. Ha cambiado (y continúa cambiando) de posición a causa del tercer
movimiento que cité, de precesión de los Equinoccios.
Este movimiento tiene un periodo de 25800
años. Durante este tiempo, el Punto de Aries pasa por algunos milenios sobre
algunas constelaciones. Y de ahí que los astrólogos saquen la historia de las
Eras. Este punto pasó de Aries a Piscis (ahora) y en torno a 2600 estará en la
constelación de Acuario.
Pero si los astrólogos no saben ni cuando
está el Sol realmente frente a una constelación, imagina calcular en qué época
el Punto de Aries está sobre la constelación de Acuario. Algunos dicen que ya
ocurrió en la década de los 60, otros que sería en 2011, y los más precavidos
ponen una fecha más lejana. Ninguno de ellos, sin embargo, consulta una tabla
astronómica.
Desde el punto de vista filosófico la
astrología se basa en la idea de que existen tiempos propicios para
determinadas actividades y que al estudiar los ciclos de la naturaleza a través
de los movimientos celestes podemos conocer y hasta prever estos movimientos
más favorables y usar eso para nuestro bien.
Como escribí antes, los astrólogos usan algunos conceptos de
astronomía de manera completamente equivocada y por eso no saben calcular los
“ciclos de la naturaleza”. Independientemente
de eso, muchos piensan que incluso así la filosofía por detrás de la astrología
hace sentido, pues somos parte integrante de una naturaleza muy amplia y
estamos integrados a ella. De ahí que la astrología haya confundido en los días
actuales los movimientos Nueva Era.
La astrología está condenada por la
doctrina católica porque es una forma de adivinación que se presta a intentar
usar poderes ocultos de la naturaleza, como dice el párrafo 2116 del Catecismo
de la Iglesia Católica:
“Todas las formas de adivinación deben
rechazarse (…). La consulta de horóscopos, la astrología, (…) encierran una
voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la
vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en
contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que
debemos solamente a Dios”. El Catecismo enfatiza aún más en el párrafo 2117 que
“aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de
la religión”.
Diferentes científicos ya probaron que la
astrología no funciona, que sus predicciones no se vuelven realidad y que
incluso cuando no se hagan predicciones, el uso de los “tiempos propicios” no
favorece a quien los identifica. Científicamente decimos que no hay una
relevancia estadística, es un testimonio de que existen estos momentos o
entonces que, en caso de que existan, no hacen diferencia conocerlos, pues no
cambia nada. Desde
el punto de vista científico la astrología es una pérdida de tiempo pues es una
tontería, desde el punto de vista de la fe es un grave peligro pues nos aleja
de Dios, conforme explica el catecismo. La astrología es, por
lo tanto, equivocada y peligrosa. Mi signo es la cruz.
Fuente: Aleteia
