Se trata, de construir una cultura
de la solidaridad y de compartir en el ámbito social, cultural y educativo.
Todo ello es necesario para vencer la indiferencia y construir la paz
El Papa Francisco se refirió ayer mañana a la forma para combatir la cada
vez más extendida indiferencia hacia Dios, el prójimo y el ambiente, un tema al
que se ha referido en su mensaje por la Jornada
Mundial de la Paz titulado “Vence la indiferencia y conquista la paz”.
En su discurso a los nuevos embajadores ante la Santa Sede de Guinea,
Letonia, India y Bahrein, el Pontífice afirmó que “la indiferencia hacia Dios,
hacia el prójimo y hacia el ambiente están vinculadas entre sí y se alimentan
recíprocamente. Por lo tanto se pueden combatir solamente con una respuesta que
las enfrente juntas, es decir con un nuevo humanismo que recoloque al ser
humano en su justa relación con el Creador, con los demás y con la
creación”.
“'Hay muchas formas en que se manifiesta esta actitud de indiferencia y
también son diversas las causas que contribuyen a alimentarla, pero
esencialmente se remontan a un humanismo desequilibrado, en que el hombre ha
tomado el lugar de Dios y, por lo tanto, se ha convertido, a su vez, en
víctima de diversas formas de idolatría”.
“Incluso la crisis ecológica seria que estamos viviendo se remonta a este
desequilibrio antropológico”, agregó.
El Santo Padre afirmó también que es importante por ello “colaborar juntos
para promover en el mundo una cultura de la solidaridad, que pueda
contrarrestar la globalización de la indiferencia que es desafortunadamente una
de las tendencias negativas de nuestra época”.
“Se trata, de construir una cultura de la solidaridad y de compartir en el
ámbito social, cultural y educativo. Todo ello es necesario para vencer la
indiferencia y construir la paz”, precisó.
¿Qué hacer en el Año de la Misericordia?
El Papa Francisco se refirió después “al año que está por terminar, marcado
por una multiplicación de conflictos violentos, tanto bélicos como terroristas.
Una situación que está causando cada vez más en las conciencias maduras una
reacción no violenta, sino espiritual y moral. Es la que
queremos y debemos alimentar con los medios a nuestra disposición y de acuerdo
con nuestras responsabilidades”.
“La Iglesia
Católica, de acuerdo con su misión, con el Jubileo de la
Misericordia, se propone difundir en todo el mundo el espíritu de
perdón y reconciliación, llamando a los fieles y a los hombres y mujeres de
buena voluntad a abrirse al don de la gracia de Dios y a practicar lo que en
nuestra tradición son las ‘obras espirituales y corporales de misericordia’”.
LEE: Las obras de
misericordia corporales y espirituales
“Los Estados –prosiguió el Pontífice– están llamados también a hacer gestos
concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad,
como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos”.
“Deseo, además, en este Año jubilar,
formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer
gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la
falta de trabajo, tierra y techo. En ámbito internacional espero vivamente que
toda nación se comprometa a renovar sus relaciones con otros pueblos para que
se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones''.
Tras exhortar a no dejar nunca de trabajar por el bien común, el Papa
precisó que esta tarea podrá ser mejor realizada “cuánto más se reconozca
efectivamente su plena libertad religiosa. La Santa Sede, por su parte, se
honra de instaurar con cada uno de ustedes y de los países que representan un
diálogo abierto y respetuoso y una colaboración constructiva”.
Fuente: Aciprensa
