Que trata del gran bien que hay en huir
los deudos los que han dejado el mundo, y cuán más verdaderos amigos hallan.
1. ¡Oh, si entendiésemos las religiosas el daño que nos
viene de tratar mucho con deudos, cómo huiríamos de ellos! Yo no entiendo qué
consolación es ésta que dan, aun dejado lo que toca a Dios, sino para solo
nuestro sosiego y descanso, que de sus recreaciones no podemos ni es lícito
gozar, y sentir sus trabajos sí; ninguno dejan de llorar, y algunas veces más
que los mismos. A usadas (1), que si algún regalo hacen al cuerpo, que lo paga
bien el espíritu. De eso estáis aquí quitadas, que como todo es en común y
ninguna puede tener regalo particular, así la limosna que las hacen es en
general, y queda libre de contentarlos por esto, que ya sabe que el Señor las
ha de proveer por junto.
3. En esta casa, hijas, mucho cuidado de encomendarlos a
Dios (3), que es razón; en lo demás, apartarlos de la memoria lo más que
podamos, porque es cosa natural asirse a ellos nuestra voluntad más que a otras
personas.
Yo he sido querida mucho de ellos, a lo que decían, y yo los
quería tanto, que no los dejaba olvidarme. Y tengo por experiencia, en mí y en
otras, que dejados padres (que) por maravilla dejan de hacer por los hijos, y
es razón con ellos cuando tuvieren necesidad de consuelo, si viéremos no nos
hace daño a lo principal, no seamos extraños, que con desasimiento se puede
hacer, y con hermanos), en los demás, aunque me he visto en trabajos, mis
deudos han sido y quien menos ha ayudado en ellos; los siervos de Dios, sí (4).
4. Creed, hermanas, que sirviéndole vosotras como debéis,
que no hallaréis mejores deudos que los que Su Majestad os enviare. Yo sé que
es así, y puestas en esto -como lo vais- y entendiendo que en hacer otra cosa
faltáis al verdadero amigo y esposo vuestro, creed que muy en breve ganaréis
esta libertad, y que de los que por solo él os quisieren, podéis fiar más que
de todos vuestros deudos, y que no os faltarán; y en quien no pensáis,
hallaréis padres y hermanos. Porque como éstos pretenden la paga de Dios, hacen
por nosotras; los que la pretenden de nosotras, como nos ven pobres y que en
nada les podemos aprovechar, cánsanse presto. Y aunque esto no sea en general,
es lo más usado ahora en el mundo, porque, en fin, es mundo.
Quien os dijere otra cosa y que es virtud hacerla, no los
creáis, que si dijese todo el daño que trae consigo, me había de alargar mucho;
y porque otros, que saben lo que dicen mejor, han escrito en esto, baste lo
dicho. Paréceme que, pues con ser tan imperfecta lo he entendido tanto, ¿qué
harán los que son perfectos?
5. Todo este decirnos que huyamos del mundo, que nos
aconsejan los Santos, claro está que es bueno. Pues creedme que lo que, como he
dicho (5), más se apega de él son los deudos y más malo de desapegar. Por eso
hacen bien los que huyen de sus tierras; si les vale, digo, que no creo va en
huir el cuerpo, sino en que determinadamente se abrace el alma con el buen
Jesús, Señor nuestro, que como allí lo halla todo, lo olvida todo; aunque ayuda
es apartarnos muy grande hasta que ya tengamos conocida esta verdad; que
después podrá ser quiera el Señor, por darnos cruz en lo que solíamos tener gusto,
que tratemos con ellos.
NOTAS
1 A
usadas, escribe la Santa, deformando la expresión clásica "a osadas",
que equivale a "con resolución, sin miedo o bien a
"ciertamente". Cobarruvias la explica así: de osadía "se forma
una manera de decir antigua aosadas, que vale tanto como 'osaría yo
apostar" (s. v. "osar").
2 ... al
menos en las más, aunque no en todos los santos que escribieron, o muchos (1ª
redacción). -Sigue una alusión a los consejos evangélicos (Lc 14, 33).
3 ...
después de los dicho que toca a su Iglesia (1ª redacción).
4 Las
últimas frases han sido retocadas en los autógrafos y en las ediciones. En la
primera redacción escribió "En los demás, aunque me he visto en trabajos,
mis deudos han sido; y quien me ha ayudado en ellos, los siervos de Dios".
En la nueva redacción, copió materialmente esa frase. Luego la enmendó, no muy
certeramente, tal como se transcribe en el texto. Tanto la edición príncipe (f
31r) como fray Luis de León (p. 55) deforman el texto. Aunque la frase es poco
feliz, el sentido es claro: en los trabajos, sus deudos (parientes) la han
ayudado menos que los siervos de Dios.
5 Lo ha
dicho en el n. 2.
Fuente: Mercaba