Es necesario resaltar más “la reflexión teológica sobre los matrimonios fieles y enamorados, y sus familias, que, tan a menudo con heroísmo, viven un auténtico testimonio de la gracia de la familia”
Un fuerte varapalo a la primera parte del Instrumentum laboris,
calificado en la mayoría de los 13 círculos menores de “negativo”, “eurocéntrico”,
e incluso de “políticamente correcto”, es el balance de las reflexiones de los
padres sinodales recogidas en las relaciones, difundidas este viernes.
En cambio, los
componentes del Sínodo subrayaron la existencia de muchas realidades positivas
en la Iglesia: “hay muchas familias que, incluso en situaciones difíciles, y
con mucha fe, viven la visión católica del matrimonio y la familia”.
Los debates de estos tres días se han
recogido en trece relaciones, leídas ayer en la Congregación general y hechas
públicas. La tónica general de las mismas es crítica hacia el documento de
trabajo del Sínodo. Su principal defecto, dicen, es el excesivo negativismo,
ignorando las realidades muy positivas de tantas familias católicas de todo el
mundo, así como ser muy eurocéntrico. Especialmente dura es la relación del
grupo de lengua inglesa D, cuyo relator es Mons. Chaput, arzobispo de
Filadelfia. Gran parte del texto –afirma la relación– “nos parece débil o
inadecuado, especialmente desde el punto de vista teológico, falto de claridad,
de confianza en la gracia, de uso de la Escritura y por su tendencia a ver el
mundo a través de ojos occidentales”.
Los posibles lectores de este documento,
continúa, “simplemente lo ignorarán si inicia con una letanía de cosas
negativas y problemas sociales, en lugar de una visión bíblica de alegría y
confianza en la Palabra de Dios sobre la familia. La enorme nube de desafíos
que involuntariamente impregnan la primera parte del texto crean un sentido de
desesperanza pastoral”. Varios miembros del círculo “han criticado muchos
párrafos de la primera sección y algunos piensan que la presentación es
caótica, sin ninguna lógica interna. Las frases parecen haber sido aventadas
juntas sin ninguna conexión orgánica entre ellas”. Al texto le falta “cualquier
cosa que pueda atraer a la gente”, y es imprescindible “revisar el lenguaje”,
que en opinión de algunos padres sinodales “es demasiado cauto y políticamente
correcto, y por este motivo el contenido es confuso y a veces incoherente”.
Honrar a las familias que viven la fe
En cambio, tanto la relación escrita por
Mons. Chaput como varias de otros círculos insisten en la estupenda realidad de
muchas familias cristianas “que, incluso en situaciones difíciles, sirven de
contratestimonio a las tendencias negativas en el mundo por el modo en que, con
mucha fe, viven la visión católica del matrimonio y la familia. Estas familias
tienen que recibir reconocimiento, ser honradas y alentadas en el documento”.
Estas mismas ideas están recogidas en
otras relaciones, por ejemplo la del círculo francés A. Los participantes,
dice, “subrayan que no es bueno que el Sínodo gire solamente en torno a los
problemas y crisis que atraviesan las familias de Occidente”, y que no puede
decirse que, en todas partes, disminuyan los matrimonios y bautizos. En cambio,
afirman los padres sinodales, “en todo el mundo existen familias que viven
felizmente su enraizamiento en Cristo y en la fe”. La familia de hoy, se lee en
otra relación en francés, “es un lugar donde no todo va mal, y sigue siendo una
‘escuela de humanidad’”.
“Una gran preocupación se refiere a la
descripción excesivamente sombría de la escena contemporánea”, afirma la
relación del círculo inglés A, moderado por el cardenal Pell. Es necesario
resaltar más “la reflexión teológica sobre los matrimonios fieles y enamorados,
y sus familias, que, tan a menudo con heroísmo, viven un auténtico testimonio
de la gracia de la familia”. “Hemos tratado de hablar menos de la ‘crisis’ y
más de ‘luces y sombras’ (…) de la vitalidad de muchas familias que testimonian
la belleza de la vida familiar e inspiran a otros en su compromiso con la vida
familiar (…) de las luchas y desafíos, que son parte de las sombras. ¡Qué
importante es reconocer y dar apoyo a estas familias y el poder de su
testimonio vivido!”.
También el
círculo de lengua alemana señala que el Instumentum laboris concede un
peso excesivo a una visión más bien pesimista de la sociedad, y sugiere
elaborar una sección que describa la belleza del matrimonio. Y ha
subrayado, por otra parte, la necesidad de hacer más asequibles los documentos
sinodales, ya que en muchos de ellos prevalece un lenguaje demasiado jurídico o
normativo. “Debe garantizarse que las posiciones teológicas son comprensibles
no sólo internamente, sino también por parte de un ambiente secular”.
En la
congregación general de hoy se comenzó a discutir sobre la segunda parte del Instrumentum
laboris, dedicado a “El discernimiento de la vocación familiar”. Las
reuniones generales proseguirán mañana sábado y los primeros días de la semana
próxima. Luego se volverán a reunir los círculos menores.
Llamamiento del Papa por la paz en Oriente Medio
Por otra parte, el Papa Francisco
expresó su preocupación por la violencia en Oriente Medio. “Con gran dolor y
profunda preocupación –dijo hablando a los Padres sinodales al inicio de la
Congregación general esta mañana– seguimos cuanto sucede en Siria, Iraq,
Jerusalén y Cisjordania, donde está en curso una escalada de violencia que
involucra a civiles inocentes y continúa alimentando una crisis humanitaria de
enormes proporciones. La guerra trae destrucción y multiplica el sufrimiento
del pueblo. La esperanza y el progreso solo se consiguen con opciones de paz.
Unámonos, por lo tanto, en una oración intensa y confiada al Señor, una oración
que sea al mismo tiempo expresión de solidaridad hacia los hermanos patriarcas
y los obispos aquí presentes que provienen de estas regiones, a sus sacerdotes
y fieles así como a todos sus habitantes”.
''Al mismo tiempo dirijo, con el Sínodo, un ferviente llamamiento a la
Comunidad para que encuentre el modo de ayudar eficazmente a las partes
interesadas, a ampliar sus horizontes más allá de los intereses inmediatos y a
utilizar los instrumentos del derecho internacional y la diplomacia, para
resolver los conflictos en curso'', concluyó el pontífice.
Fuente: Aceprensa
