Los ex-católicos son tan numerosos que, si se
contaran como una denominación separada, serían la segunda religión más grande
del mundo.
El obispo
auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, involucrado desde hace años en la
reflexión sobre nueva evangelización, especialmente a través de los nuevos
medios de comunicación, ha identificado las siete características que ha de
tener un evangelizador moderno. Ahí van:
* Una persona que ama a Jesucristo:
Evangelizar no
es sólo compartir ideas y convicciones. La Buena Nueva es la relación con la
persona de Jesús, una amistad con el Resucitado. Los romanos decían nemo
dat quod non habet: nadie da lo que no tiene.
Por eso los nuevos evangelizadores han de ser personas de oración: la lectura de la Escritura, la Liturgia de las Horas, la Eucaristía diaria, la Adoración al Santísimo, el Rosario, la Lectio Divina y la contemplación han de ser algo habitual en sus vidas, porque es así como se cultiva una relación personal con el Señor.
* Entusiasmado y apasionado:
El nuevo
evangelizador debe ser una persona de pasión y entusiasmo. En Haití, en 1983,
san Juan Pablo II dijo que la evangelización debía ser «nueva en su ardor». Yo
creo que San Juan Pablo II dio cuenta de que en los años siguientes al
Concilio, la Iglesia había perdido una buena parte de su fuego.
Atrapados en
interminables debates sobre sus propias dinámicas internas (relativas
principalmente el sexo y la autoridad), muchos católicos habían olvidado que su
tarea fundamental era anunciar a Cristo al mundo con valentía y confianza. En
su Retórica, Aristóteles sostenía que la gente sólo escucha «a
una persona de habla emocionada».
Evangelizadores
católicos que no están seguros de la verdad de la religión católica, que
vacilan al hablar, o que carecen de ardor, simplemente dejan de persuadir a
nadie.
* Que conoce la historia de Israel:
La Buena
noticia, el evangelion, es que la gran aventura de Israel ha
llegado a su clímax, que todas las promesas que Dios había hecho a su pueblo
elegido había encontrado su Sí en Jesucristo.
Un Cristo
divorciado de Israel, se presenta hoy muchas veces como un maestro espiritual
genérico, y es muy poco convincente. Necesitamos evangelizadores que sepan que
la Iglesia es el nuevo Israel, y que Jesús es la «gloria de su pueblo Israel».
* Que conoce bien nuestra cultura:
Karl Barth, el
mayor teólogo protestante del siglo pasado, decía que el predicador debe
preparar sus sermones «con la Biblia en una mano y el periódico en la otra».
Los nuevos
evangelizadores, por tanto, deben ver el laicismo como una oportunidad, porque
ha producido un ejército de gente sedienta por el Evangelio.
La
secularización es una visión del mundo que implica el cierre de la dimensión
trascendente; lo que esto ha producido es una sociedad de personas
profundamente frustradas, porque todos estamos por naturaleza orientados a
Dios.
Nada en este
mundo nos puede satisfacer, porque hemos sido creados para una infinita verdad,
bondad y belleza. Esta cultura aburrida, apática, a la deriva y solitaria está,
de hecho, clamando por la energía y el valor del Evangelio.
* Con el corazón de un misionero:
Sólo el 25 por
ciento de los católicos asisten a misa de forma regular. Los ex-católicos son
tan numerosos que, si se contaran como una denominación separada, serían la segunda
religión más grande del mundo. Todo esto debería rompernos el corazón a los
fieles católicos.
Una que aspira
a evangelizar debe tener hambre de almas, de rescatar a las personas del triste
destino de estar separados de Dios. No se trata sólo de mantener las
estructuras e instituciones de nuestras parroquias, sino de tener una pasión
para salir a los caminos del mundo secular y encontrar a la oveja perdida.
* Que conozca la Tradición de la Iglesia:
Un nuevo
evangelizador es alguien que conoce y ama la gran Tradición de la Iglesia. Los
católicos sostenemos que a Cristo se le conoce mejor gracias a los escritos de
Orígenes, Crisóstomo, Jerónimo, Agustín, Anselmo, Aquino, Bernardo, Juan de la
Cruz, John Henry Newman, Joseph Ratzinger…
Los nuevos
evangelizadores deben ser mistagogos, los que guían a los demás en el misterio
de Dios. Deben, por lo tanto, conocer a los grandes artistas, poetas y maestros
espirituales que han caminado antes que ellos.
* Que maneje bien los nuevos medios:
Los nuevos
evangelizadores deben ser expertos en el uso de los nuevos medios. Juan Pablo
II dijo también que la Nueva Evangelización debía ser nueva, no sólo en su
ardor, sino también en sus métodos. Sin lugar a dudas, tenía en mente el poder
extraordinario que las nuevas tecnologías ofrecen a la proclamador del
evangelio de hoy.
Fuente: Alfa y Omega
