Hágales comprender serenamente que es importante ir a visitar la casa del Niño Dios, como lo hace con sus abuelos el fin de semana o sus amigos
Tan importante
como las explicaciones que les demos a los niños es nuestra actitud.
He aquí algunos consejos para que a través de nuestro ejemplo, logremos
que los hijos vivan la Eucaristía, la respeten y se comporten adecuadamente
en ella.
1.- Sentarse
en los bancos de adelante: evitamos distracciones y ven mejor lo que pasa,
están más atentos. (Si fuéramos a un espectáculo teatral o de música, a todos
nos gustaría estar en primera fila).
2.- Cuidar
la forma de vestir: no es lo mismo
ir a la playa que a Misa.
3.- Llegar puntuales: cuidamos la puntualidad en ir a clase, en llegar
al cine... No podemos hacer esperar a Jesús. ¿Haríamos esperar a una
persona importante?
4.- Que nos oigan contestar: es recomendable pronunciar bien,
vocalizando, para que ellos oigan y aprendan. Echarles una miradita animándoles
a que participen.
5.- Cantar: a los niños les encantan las canciones. Es recomendable
asistir a alguna Misa en la que se cante.
6.- Que
nos vean atentos y que nos vean rezar: por ejemplo después de la comunión,
con mucho respeto. Podemos animarles a que ellos también se pongan de
rodillas y recen.
7.- No
comer, ni usar el móvil, ni chatear, ni jugar: este es un espacio
de conexión con Dios y debemos estar concentrados en este propósito.
Hay un momento para cada cosa y durante la Misa estamos atentos a la Palabra,
esto quiere decir sin distractores, los cuales además, son una falta de
respeto.
8.- El respeto al sacerdote: cuando entra nos ponemos de pie, esperamos a que salga para salir.
9.- Misas
para niños: en algunas parroquias hay Misas especiales para los niños,
donde hacen del Evangelio más comprensible en un lenguaje infantil por medio de
títeres o representaciones.
10.- Con
regaños no logrará nada: si la salida para Misa es un campo de batalla,
usted está haciendo que ellos desde pequeños tengan una mala actitud hacia la
Misa. Es mejor motivarlos e invitarlos sin obligaciones y
castigos. Hágales comprender serenamente que es importante ir a visitar
la casa del Niño Dios, como lo hace con sus abuelos el fin de semana o sus
amigos.
Fuente: ReL
