"El problema es la escasez de sacerdotes, de diáconos permanentes, de religiosos y religiosas y de laicos para poder evangelizar a quienes no conocen a Cristo. Muchísimo por hacer para muy pocos"
El Papa Francisco comenzará el sábado la visita a Cuba, que se prolongará
hasta el martes 22 -cuando partirá para Estados Unidos-, como "Misionero
de la misericordia". Cuba se convierte así, junto con Brasil, en el único
país que ha recibido la visita de tres Papas. Monseñor Domingo Oropesa, uno de
los 101 misioneros que están en la Isla, es el obispo de Cienfuegos desde hace
8 años. El prelado, que asistirá a todos los actos, da una visión panorámica de
lo que supone este viaje histórico, después de que el Papa mediara en la
apertura de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Subraya
como expresión de la misericordia en Cuba -y en toda la comunidad
internacional- la necesidad del perdón y la reconciliación.
Con la apertura
se da una nueva relación de Cuba con Estados Unidos, lo que se ha manifestado
con las aperturas de embajadas. Esto puede suponer que, con garantías jurídicas
y diplomáticas entre ambos países, existan a corto plazo unas relaciones comerciales
y financieras que conseguirán un total deshielo.
Podemos afirmar
que la iglesia goza de libertad para el culto, procesiones, ofrecer
sacramentos, la tarea misionera puerta a puerta, celebraciones en casas
particulares en lugares donde no hay templo y también en pueblos con templo.
Unos ejemplos de esto último han sido dos parroquias de nuestra Diócesis de
Cienfuegos: Cruces y Lajas. Han misionado dos sacerdotes y doce laicos venidos
de España, un sacerdote español residente en Cuba, once seminaristas, y unos
cincuenta laicos de ambas parroquias. Además, ras parroquias de la diócesis,
quince jóvenes de la Orden de Malta, llegados en su mayor parte de España, han
tenido durante catorce días campamentos para la infancia y la adolescencia, así
como reuniones con la tercera edad en diversas parroquias.
Hay que
resaltar que todos los que nos han visitado reconocen la buena, pero que muy
buena, acogida de la gente. Todo esto evidencia que no hay mayores dificultades
para hablar de Cristo en Cuba. Falta, eso sí, el poder contar con colegios
religiosos como hace años.
¿Cuál es la
situación de los católicos en Cuba?
Creo poder
afirmar que para los católicos de Cuba lo que está relacionado con su vida de
fe, la vida sacramental, su formación, no tiene impedimentos, y que cualquier
cristiano puede declararse como tal en la sociedad. El problema es la escasez
de sacerdotes, de diáconos permanentes, de religiosos y religiosas y de laicos
para poder evangelizar a quienes no conocen a Cristo. Muchísimo por hacer para
muy pocos.
Y quedan
todavía espacios por ir avanzando los católicos en presencia: el campo
socio-político. La doctrina social de la Iglesia es poco conocida, menos
seguida y escasamente urgida. Harían falta más centros de formación en la misma
iglesia para dar a conocer principios doctrinales sobre lo económico, lo
cultural, la convivencia social, el mundo laboral y el político. Pero, para
todo esto se necesitarían muchos más laicos que en esos diversos campos
quisieran comprometer sus vidas.
Cuba es, junto
con Brasil, el único país que ha recibido a tres Papas. ¿Por qué ha sido
este país objeto de la preferencia de los Pontífices?
Creo que ha
habido en los tres casos una clara invitación por parte de la Iglesia y del
gobierno. En el caso de San Juan Pablo II, el Papa viajero, no podía dejar de
visitar Cuba y lo hizo. Con tiempo pudo prepararse esa visita. Al Papa
Benedicto XVI se le invitó con motivo de celebrarse en el 2012 los 400 años del
hallazgo y presencia de la Imagen de la Virgen de la Caridad de El Cobre, y en
un viaje aprovechó para visitar Méjico y Cuba. La razón con la que se motivó al
Papa fue la afluencia de millones de cubanos y cubanas por el paso de la Imagen
de la Virgen de la Caridad por toda la isla durante dieciséis meses, pues de
once millones de habitantes en Cuba estuvo ante la Imagen más de la mitad. El
Papa fue invitado y vino.
El Papa
Francisco hace lo mismo: una salida de Roma, otra más hacia el continente americano,
y visitará Cuba y Estados Unidos. Servirá de apoyo a las nuevas formas de
relación entre ambos países y nos ayudará para que siempre prevalezca el
diálogo dentro de las mutuas relaciones con deseos de colaboración, con respeto
mutuo, y que como sabemos son intereses gratos y aplaudidos a nuestro Papa.
Además, todos los católicos lo esperamos como el que nos confirmará en la fe.
Y, ciertamente, podemos decir que todos en Cuba estamos felices por la visita
de Francisco y clamando con gozo: "Es el tercer Papa que nos visita".
Yo diría que ha
sido Dios en su amor providente quien no has enviado a tres sucesores de Pedro
en muy poco tiempo. Esto ha supuesto, supone y supondrá unas inmensas
bendiciones para todo el pueblo cubano. Es seguro que se necesitaba y se
necesita esta presencia de Cristo en Cuba por medio de los tres papas
¿Qué
expectativas tiene la sociedad cubana del viaje del Papa Francisco?
Muchas, muchas,
muchas. Pienso que por necesidades económicas, por la emigración, por el
desarrollo político y también por el crecimiento religioso hay muchas
expectativas.
Se está
cumpliendo poco a poco lo que pidió San Juan Pablo II hace diecisiete años:
"Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba". El Papa
Francisco quiere, y de verdad, el bienestar de la gente. Él no cesa de
"intimidar" a todos para que se acabe el sufrimiento de adultos y
niños en tantas partes del mundo. Todos los países pueden progresar y Cuba
también. Muchos esperan que la presencia del Papa en los próximos días deje
señales, orientaciones, que contribuyan a un crecimiento económico en la vida
familiar, y que esto haga disminuir la separación de miembros de una misma
familia. También hay quienes lo esperan para que anime a ofrecer y que se
acojan hoy planteamientos diversos en Cuba, proponiendo nuevas opciones. Para
la transmisión de las verdades cristianas un avance sería la posibilidad de
tener más acceso a los medios de comunicación, aunque en esto se ha ido
avanzando, y que los católicos podamos tener los propios. Y, como indicaba
anteriormente, tener centros educativos en todos los niveles de la enseñanza.
Aunque también hay que decir que existen en la actualidad algunos espacios
formativos, como son en La Habana el Centro Cultural Padre "Felix
Varela", el Centro de Formación Fray Bartolomé de las Casas, así como
otros Centros Diocesanos y en comunidades de religiosos y religiosas de Cuba.
Hay que destacar las Escuelas de Veranos para Educadores, casi una por
Diócesis.
El lema de la
visita es "Misionero de la Misericordia". ¿Por qué ese lema?
Por parte de la
Conferencia de Obispos Católicos de Cuba cuando se supo la venida del Papa
Francisco a Cuba se dio a conocer de forma inmediata, y días más tarde se
ofreció un sencillo mensaje pastoral. Se elaboraron dos breves documentos: "¿Quién
es el Papa?" y "Mensaje del Papa" que impresos por
miles se han distribuido en toda la Isla, e incluso ha habido encuentros
formativos sobre los mismos hasta en los lugares más apartados.
El Novenario
preparatorio a la Solemnidad de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, del
treinta de agosto al siete de septiembre, se ha ofrecido por la visita del Papa
meditando obras de misericordia corporales y espirituales. Terminado el
Novenario, en todas las celebraciones del ocho de septiembre tanto de la
Palabra, como de la Eucaristía, así como en las muchas Procesiones, y en los
mensajes emitidos por diversas emisoras estatales, se han pedido oraciones por
la visita del Santo Padre.
Han sido
repartidos miles y miles de carteles, de plegables y pegatinas con la figura
del Papa dándole la bienvenida. Se han celebrado en muchas partes vigilias de
oración.
En su momento
se creó una Comisión Mixta Iglesia-Gobierno para dialogar en lo referente a los
diferentes actos. Se están teniendo encuentros en todas las diócesis del país
para garantizar el transporte y contar incluso en los viajes a La Habana,
Holguín, El Cobre y Santiago de Cuba con servicios médicos.
Hay que decir
que hay un gran entusiasmo por acoger al Papa y que el gobierno ha puesto los medios
de que dispone para facilitar la mejor realización de todo lo programado.
Sabemos que Francisco ha convocado por medio de la Bula "Misericordiae
Vultus" el Jubileo Extraordinario de la Misericordia que comenzará el
próximo día ocho de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la
Virgen María. Como el Papa insiste con mucha frecuencia en la necesidad de ver
a Dios como el Dios de la misericordia, y también nos habla del perdón si uno
ofende o es ofendido, es por lo que los obispos de Cuba quisimos recibirlo como
el Misionero de la Misericordia.
¿En qué está
necesitada la sociedad cubana de misericordia?
Los obispos
cubanos han insistido desde hace ya años en el tema de la reconciliación. Hay
que perdonar y pedir perdón como algo casi habitual. Reconocer que lo que a
muchos o a pocos les parece lo mejor no siempre resulta beneficioso para todos
es humildad. En mi modesta opinión pueden existir heridas no curadas, no
sanadas, y recuerdos dolorosos de muchos años. No se avanzará mucho si sólo se
tratar de ir examinando los defectos o fallos ajenos, e ir acusando sin piedad
a los que se consideran como los causantes de todos los males. Es importante
que cada cual examine su vida con sus obras, a mayores responsabilidades más
largo examen, y quien deba pedir perdón que lo pida y que los dañados lo
perdonen.
Creo que es
importante, a la hora de orientar la sociedad, no definir a quienes piensan de
otra manera como los eternos enemigos, pues entonces viene la lucha, el
enfrentamiento y el deseo de que desaparezcan. Será muy importante, poniendo
algo de tiempo por delante, dialogar, clarificar, e incluso rectificar, sobre
los diversos puntos de vista. Es que para convivir sin tener que reconciliarse
más tarde será necesario no despreciarse previamente.
Podríamos
afirmar que en la sociedad cubana pueden darse actos de petición de perdón y de
ofrecer el perdón, y, si alguien lo considerase oportuno, incluso manifiestos.
Pero, esto no como una excepción a nivel del mundo, pues, en cuántos lugares de
la tierra se necesita hoy de una profunda reconciliación. Es algo que Dios nos
pide a cada día. Todos sabemos, por ejemplo, que debe ofrecerse el perdón y
pedirlo en nuestras mismas comunidades y familias cristianas. Y, si no recuerdo
mal, parece que el Señor nos insiste más para perdonar que para pedir perdón.
¿Qué papel
tienen los misioneros españoles en Cuba? ¿En qué consiste vuestra actividad?
En general
realizamos una doble tarea: cultivar las virtudes y los compromisos en las
comunidades más conformadas por la presencia más constante y por más años de
sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, e intentar que el Señor sea conocido
en los lugares más distantes.
Podemos decir
que las tareas pastorales son las mismas que realizan los cubanos. Somos muy
pocos los sacerdotes, tanto de Cuba como de otras partes del mundo. Los
sacerdotes españoles se ocupan de parroquias como el resto de los presbíteros.
Los religiosos y religiosas que forman las diversas comunidades se dedican a la
tarea catequética fundamentalmente, bien con niños, adolescentes o jóvenes,
como a través de catecumenados para los adultos. Algunas Congregaciones
Religiosas cuentan con unos sencillos espacios de formación que la gente los
valora muy positivamente.
Llevo dieciséis
años en Cuba, ocho como sacerdote en la Archidiócesis de Camagüey y ocho como
obispo en la Diócesis de Cienfuegos, y puede decir que me siento muy dichoso
porque los cubanos son "muy buena gente". Merece la pena ser
misionero en Cuba.
¿Podrá asistir
a algún acto? ¿A cuál?
Si Dios quiere
estaré, como todos los obispos de Cuba, en todos los encuentros con el Papa,
como serán las eucaristías en La Habana y Holguín, Vísperas en la Catedral de
La Habana, encuentros con familias, misioneros y jóvenes, y en los actos de
acogida y despedida en dos aeropuertos del país.
Puede decir,
sinceramente, que me siento inmensamente feliz por recibir a otro Papa como
obispo en Cuba.
Fuente: Obras
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Para más información: Paula Rivas Chéliz
