"A Café con Dios entra todo el mundo. Entran jóvenes, entran grandes, entran obispos, entra gente de pensamiento de izquierda y de derecha. Todo el mundo puede entrar.”
«Quien
tenga sed, venga a mí y beba», dice un letrero colocado en la barra del bar. Y
muchos se acercan a tomar una copa de vino o una cerveza.
“Tráigame un
‘Pedro’ con ‘piedad’”, dice otro. Estas bebidas y bocadillos son ordenados
diariamente por los clientes en un bar católico ubicado en pleno centro de la
ciudad capital de Córdoba (Argentina).
En el año 2012 se
inauguró en Córdoba un bar católico llamado“Café con Dios”. El proyecto
surgió el año anterior, cuando siete miembros de la Renovación Carismática
Católica plantearon la creación del lugar en el centro de Córdoba.
“Buscábamos formas de difundir el evangelio y el Espíritu Santo
nos manifestó que una de ellas podría ser abrir un bar
con temática católica, con libros para leer, escuchar música cristiana y
donde se pueda charlar”, explicaAntonio Melone, fundador del
bar.
El local del bar fue alquilado a los carismáticos por las hermanas
del monasterio Santa Catarina de Siena.
Melone comentó que cuando les
propusieron el proyecto ellas respondieron:“El local es suyo”. Once meses
después, se inauguró con la aprobación del Arzobispo de Córdoba, Mons.
Carlos Ñañez.
“Café con Dios”, está ubicado
estratégicamente en la zona más concurrida del centro cordobés. Además,
el municipio y la oficina de turismo de la ciudad promocionan el bar como parte
de la ruta turística. Por ello, muchas personas ingresan al local para
tomar un café, almorzar, beber, escuchar música y
conversar.
“Nosotros teníamos la intención de colocar algunos
elementos evangelizadores para dialogar con la cultura. A Café con Dios
entra todo el mundo. Entran jóvenes, entran grandes, entran obispos,
entra gente de pensamiento de izquierda y de derecha. Todo el mundo puede
entrar.”, señaló Melone.
Dentro del bar hay elementos que definen la
atmósfera católica. Hay un mural donde aparece una imagen del Espíritu
Santo en el centro. Están algunos santos, el Papa Francisco y diversos
personajes populares de la Iglesia.
El mural no es el único elemento
católico del bar. En la carta de cafetería los nombres de las bebidas son de los
apóstoles. Por ejemplo si el cliente pide un café con leche, lo pide como
un“Santiago”; o si quiere un café, pide un“Pedro”. También los postres y
emparedados llevan los nombres de los dones del espíritu santo. Por ejemplo,
existe un pan en Córdoba al que le dicen“el criollo” y que en el bar se pide
como“piedad”.
Sobre el consumo de bebidas alcohólicas, Antonio
Melone indica que aunque no hay un límite establecido, el personal del
bar siempre está atento para cualquier eventualidad.“Nosotros estamos vigilando
constantemente a los clientes y cuidamos de que no haya
excesos. Si hay problemas llamamos a la policía turística y ellos
intervienen para sacar a la persona ebria”, explica.
También comentó que
los locales argentinos tienen una ley sobre el “derecho de
admisión”, razón por la cual aunque el bar está abierto a todo el mundo
que sea mayor de edad, ante cualquier actitud violenta, los
dueños del local tienen el derecho de no permitir la entrada a esas
personas.
Por otro lado,“Café con Dios”, es un lugar que fomenta
el diálogo y la unidad. No hay televisor en el local y, en su
lugar, hay una biblioteca surtida de documentos eclesiales,
biblias y libros alusivos al catolicismo.
El bar, es también el punto de
encuentro para las reuniones de coordinación de diversos movimientos y de
encuentros de COMIPAZ (Comité Interreligioso por la paz).
En el piso superior del bar hay una sala
con una capacidad para 15 personas. Allí tienen todos los elementos
necesarios para trabajar. Por ello, este bar también funciona como un
lugar para el diálogo interreligioso.
Para Melone, uno de los
momentos más emocionantes que vivió en el bar fue la elección del Papa
Francisco.
“En Café con Dios colocamos una computadora para ver la fumata
blanca y cuando salió Francisco fue algo increíble. La gente se abrazaba
como en los mundiales de fútbol y lloraba. Incluso la gente que estaba
en la calle entró al bar para ver que estaba pasando”, narró.
Fuente: ACIPRENSA
