El conflicto palestino-israelí parece haberse perpetuado en el tiempo y que su
resolución aún está lejos.
No obstante, existen iniciativas que arrojan algunos
rayos de luz a este interminable enfrentamiento del que cada día vemos
versiones diversas en los medios de comunicación.
Julián Alcalde, responsable
de la misma, explica que la gente queda gratamente sorprendida por el trabajo
conjunto de las tres confesiones religiosas, algo que “según las noticias que
se ven en la televisión es imposible. Somos las tres religiones monoteístas
trabajando en comunión”.
Apunta además que “el conflicto
es real, pero no tan alarmante como nos quieren hacer creer”. “Es el único país
del mundo donde musulmanes, judíos y cristianos viven más o menos en paz”,
explica.
La pretensión es “llevar al
peregrino hacia Dios”. “Buscamos ayudar en la nueva evangelización acercando a
los alejados o a los que, siendo creyentes, han dejado de frecuentar la Iglesia”. “Lo que nos
mueve es evangelizar a través de la peregrinación, llevando al mayor número de
peregrinos tras las huellas de Jesucristo”, dice, al tiempo que subraya que la
convivencia entre las tres religiones ayuda a mucha gente cuando ve que es
posible y no una utopía.
Con ellos trabaja Vladimir,
un joven cristiano español –de padre palestino- que se trasladó a vivir a las
cercanías de Belén en 2009. Desde entonces, acompaña a grupos de peregrinos
para explicarles los lugares santos más destacados, como la Basílica de la
Natividad. “Lo que vemos en las noticias no es la situación real. Yo he vivido
en la Franja de Gaza en tiempos en los que el conflicto ha estado más activo y
siempre ha existido turismo”. El guía invita también a no tener miedo ya que
“Belén es tierra de paz, tierra santa,
y los lugares son seguros”.
“Estos días nos hemos cruzado
con cientos de peregrinos que están recorriendo Tierra Santa. Trabajamos en
comunión con parte de la comunidad cristiana en Israel, con musulmanes que
comparten esta tierra, hemos ido a restaurantes palestinos, judíos...”,
comenta Riky, un guía judío que trabaja con Peregrina y Evangeliza y que
comparte con ACI Prensa
su experiencia.
En su opinión, la persona que
acude a esta tierra tiene la “posibilidad de ver un evangelio distinto, un
evangelio que es real, el llamado 'Quinto Evangelio'” y después observa que “es
aquél que nos ha entrado por la boca, por la nariz, por los ojos”, reconoce
Riky.
“La experiencia de los
peregrinos es inolvidable y desde ese momento hablarán de un antes y un después
de su visita a Tierra Santa”.
Por su parte, el sacerdote
castrense español Manuel Gómez, capellán del Ejército de Tierra de España,
acaba de regresar de una peregrinación en Tierra Santa junto a un grupo de
sacerdotes y laicos. “He estado en sitios que no había pisado las otras veces y
ha sido un incentivo en la vivencia de mi fe. Pero lo que más le ha gustado han
sido las celebraciones eucarísticas que hemos tenido”.
En cuanto a la seguridad, afirma
que “no da la impresión de que estén sucediendo las cosas que luego vemos por
la televisión. Se puede observar que hay convivencia entre las distintas
religiones y esto ha sido un descubrimiento para mí”.
La misma peregrinación la
vivió Mati Díaz, de 51 años, originaria de Barcelona. “Venir a Tierra Santa no
es un viaje cualquiera, sino ‘el viaje’. Hemos tenido un guía judío que tiene
un gran conocimiento del Antiguo Testamento, de las costumbres judías, pero
también del Nuevo Testamento”. “Ha sido como viajar a través del tiempo y hemos
podido disfrutar de paz y seguridad”.
Mati también destaca que “el
conductor del autocar era musulmán y eso nos ha posibilitado también tocar la
realidad y distintas sensibilidades”. “Es un viaje que recordaré el resto de mi vida y en cuanto pueda volveré”.
El Papa Francisco, durante su
visita a Tierra Santa en 2014 afirmó que “no se trata solamente de establecer,
en un plano humano relaciones de respeto recíproco: estamos llamados, como
cristianos y como judíos, a profundizar en el significado espiritual del
vínculo que nos une”.
“Se trata de un vínculo que
viene de lo alto, que sobrepasa nuestra voluntad y que mantiene su integridad,
a pesar de las dificultades en las relaciones experimentadas en la historia.
Por parte católica, ciertamente tenemos la intención de valorar plenamente el
sentido de las raíces judías de nuestra fe”.
En 2013, Israel recibió 3,5
millones de visitantes a lo largo de todo el año. De ellos, un 53 por ciento
eran cristianos -la mitad católicos- y un 28 por ciento judíos. La religión y
la historia también jugaron un papel fundamental en la elección de los destinos
a visitar dentro del país: Jerusalén recibió a un 75 por ciento de los
peregrinos.
Fuente: ACI
