El Papa Francisco visitará Turín los días 21 y 22
de junio, con ocasión de la ostensión de la Sábana Santa, también
llamada "la Sindone" de Turín. El lema elegido para esta ostensión es:
“El Amor más grande”. La diócesis italiana señala que las limosnas dejadas por los peregrinos que visitan la Sábana Santa serán entregadas al Santo Padre cuando esté en Turín el día 21 de junio. Se podrá seguir toda la preparación y el desarrollo del evento por redes sociales: en Twitter con la cuenta @Sindone2015, en Facebook en www.facebook.com/sindone2015 y en Youtube con Sindone2015.
El debate sobre la Sindone no se apaga y se reaviva
cada año al acercarse la Semana Santa y el recuerdo de la Pasión y Muerte de
Cristo. Se debate sobre la veracidad de la Síndone, la datación de la misma,
aspectos como si envolvió o no el cuerpo de Jesucristo, la condición de las
impregnaciones de la tela además de algunas explicaciones para la resurrección
del Señor que parecen sacadas de un libro de ciencia ficción.
Una forma
excelente de adentrarse en estos y otros misterios es el libro, ya
clásico e ilustrado a todo color, de María Teresa Rute ¿El rostro de Cristo? Mentiras y una verdad sobre la Sábana
Santa.
Esta prestigiosa sindonóloga ha dedicado más de
30 años a investigar la Sábana Santa y señala los puntos de controversia y como
se resuelven muchos de ellos.
Cinco críticas
respondidas
1) No es verdad que los Evangelios no hablen de la
Sábana Santa. Pueden rastrearse aquí y allá referencias evangélicas a
ella. Sin ánimo de ser exhaustivos, señalaremos algunos ejemplos citados por la
autora.
En Mt 27, 59, puede leerse: “Y tomando el cuerpo José [de Arimatea]
lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro, nuevo, que
había excavado en la roca”. Marcos señala por su parte que “habiendo comprado
una sábana, descolgándolo lo envolvió en la sábana y lo depositó en un sepulcro
que había sido excavado en la peña” (Mc 15, 46).
De una forma semejante
Lucas, en 23, 53, relata el hecho: “Y habiéndolo descolgado, lo envolvió en una
sábana y lo depositó en un sepulcro excavado en la peña, en donde nadie había
sido puesto todavía”.
También Juan menciona la sábana, aportando además
novedosa información: “Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos
con aromas, como acostumbran los judíos a sepultar” (Jn 19,
40).
2) La teoría de la datación medieval ha sido desmontada,
entre otras razones, debido a que el análisis con Carbono 14 no es
idóneo para este tipo de casos. Estos análisis han sido invalidados
sistemáticamente hasta en seis congresos científicos distintos, aparte de la
propia carta del coordinador de los mismos Mr. Tite, y el análisis del Carbono
14 realizado sobre la Síndone no es en absoluto materia de discusión
actualmente.
3) Tampoco es cierto que no haya menciones a la
Sábana Santa anteriores al siglo XIV, puesto que tenemos, entre otros
documentos que Rute cita en su libro, el sermón del obispo de Constantinopla del
año 944, con motivo de la llegada del Lienzo a esa ciudad.
4) A
diferencia de lo que se ha llegado a decir, las lesiones del Hombre de la Sábana
Santa son absolutamente incompatibles con la vida. Es irrefutable la
salida de sangre post mortem del costado. Esta misma lesión, aun suponiendo que
el reo hubiese estado vivo, es necesariamente mortal, antes y
actualmente.
5) Hay quien ha “razonado” que Cristo pudo haber
“vuelto a la vida” al ser puesto en posición horizontal, ya que la
sangre retenida en los pies vuelve entonces para atrás, reanima el corazón y
aviva la circulación de la sangre. Como comenta la autora, estos argumentos “se
pueden considerar como ciencia ficción, para ser generosos”.
5 elementos para
reflexionar
1) Es sangre lo que impregna la Sábana
Santa, y este elemento está corroborado por diversos e imparciales
análisis de prestigiosos hematólogos.
2) La Sínode Santa actúa
como un negativo fotográfico: es decir, todo lo que en el original
estuvo situado en la derecha, en la Sábana lo está en la izquierda, y los
claroscuros también aparecen invertidos. Por si fuera poco, la imagen del Lienzo
contiene información tridimensional del cuerpo de Cristo.
Como dijo uno
de los investigadores, al aplicar (en 1976) una novedosa técnica desarrollada
para cartografiar la orografía de los planetas, a una fotografía de la Sábana
Santa “el resultado fue, para decirlo en pocas palabras, único.
Apareció
en el monitor una verdadera imagen tridimensional. La nariz tomó relieve, las
facciones del rostro aparecían adecuadamente perfiladas. Las formas del cuerpo,
brazos, piernas y pecho correspondían a la forma humana básica. Este resultado
no se ha obtenido nunca [antes ni después] con ninguna otra imagen que se haya
estudiado”.
3) Posee muchas otras propiedades asombrosas, como la
estabilidad térmica, química y al agua. La prueba de esto es
auténticamente milagrosa: Durante un incendio en 1532, la urna que albergaba el
Lienzo llegó a estar al rojo vivo, al punto de fundirse algunos puntos de
plata.
Para proteger la Sábana Santa se vertió agua sobre la urna, la
cual penetró y empapó también la tela. Sin embargo, ni el calor, ni el agua ni
el humo dejaron rastro alguno de deterioro en la imagen de Cristo, y sí en
cambio alrededor de la misma (las manchas romboidales que la
rodean).
4) La imagen carece por completo de pigmentos. Parece
estar “hecha de nada”, ligeramente chamuscada como si hubiese
experimentado una exposición a la irradiación y a la luz procedente del cuerpo.
Es más, donde hay sangre en la tela, debajo de la sangre no hay imagen. Por otra
parte, la imagen de Cristo es solo visible por un lado de la tela, aquél en
donde fue depositado el cuerpo.
5) A estas propiedades únicas descritas, María Teresa Rute añade
una más: "Es irrepetible. En pleno siglo XXI nadie ha sido capaz de
fabricar otra Síndone ni siquiera parecida. Tanto más en la época
antigua en que envolvió el cuerpo de un Hombre".
En su libro ¿El rostro de Cristo? Mentiras y una verdad sobre la Sábana
Santa la reputada sindonóloga desarrolla todos estos
temas.
Para más información, puede leerse la entrevista a la autora aquí en ReL.
Fuente: ReL
