![]() |
| El periodista Fernando Lázaro en la 66 Semana Española de Misionología |
Del 8 al 11 de julio se ha
celebrado en Burgos la 66 Semana Española de Misionología y este año ha llevado
en su programa una mesa redonda de periodistas.
Se esperaba con interés la
aportación de representantes de los principales periódicos del país para hablar
de la noticia y lo noticiable de la vida de un misionero.
Hoy podemos leer el
testimonio de uno de los presentes en esa mesa redonda, Fernando Lázaro,
periodista de El Mundo, esto es lo que nos dice en su blog hablando de los “misioneros”. [Leer todo…]
"Son muchos, muchísimo. Y
todos están en sitios duros, muy duros. Y ninguno busca protagonismo. Quieren
sencillez. Quieren silencio. Quieren anonimato. Pero no quieren olvido. Quieren
que se sepa que se hace una gran labor en zonas complicadas del mundo. Quieren
que se hable de la misión, de las misiones, de los misioneros. "¿Qué más
da el nombre de quien lleva a cabo la acción?", se preguntan ellos mismos.
Son los misioneros. Hoy es su día. Siempre es su día. Un ejemplo y un aplauso.
Cierto que no son los
únicos. Cierto que hay innumerables Organizaciones no Gubernamentales que
realizan unas labores impresionantes por medio mundo que está pendiente de
alcanzarnos al otro medio. Pero el reconocimiento público no es igual. Los
medios atendemos, hablamos, personalizamos la labor de las ONG. Y está bien,
faltaría más.
| Dar de comer al hambriento |
Según las estimaciones oficiales,
este 'ejército' se compone de cerca de 15.000 militantes (mujeres y hombres)
que han decidido dar su vida por completo por los demás y que están en aquellos
países que cualquier mortal evita fijar sus ojos cuando trata de planificar
unas vacaciones: las zonas más pobres, deprimidas, peligrosas, tristes....
Aquellas zonas donde un plato de alimento al día es casi un regalo de Navidad.
Esas zonas donde al católico lo ven como un enemigo a batir. Esas zonas donde
el aprecio por la vida humana es mínimo tirando a nulo. Y da su vida.
Literalmente. Y son muchos (demasiados) los que han sido asesinados por ser
católicos. Demasiados. Asesinados por ayudar a los demás. No sé si puede haber
una contradicción más grande....
Y hay más mujeres que
hombres en estas labores. El 50% del 'ejército' de religiosos está formado por
religiosas de diversas congregaciones. Los sacerdotes misioneros suman el 40%.
El resto, seglares. Un reparto cuando menos curioso.
Tuve la fortuna, el pasado
mes de julio, de compartir debate con estos valientes en Burgos, con los que
están en primera línea de la ayuda de verdad, a los más necesitados. Y me
encontré con una gente de sencillez inabarcable. Gente dispuesta a todo. Con
grandes proyectos en la cabeza. Con ilusión extrema y con ningún afán de
protagonismo, ninguno. No quieren personalizar su labor. Pero sí que reclaman
más atención mediática. No les falta razón.
Y me vais a permitir que
finalice el texto personalizando a uno de estos generosos vitales, el 'pater'
Ignacio María Doñoro de los Ríos. Y diréis ¿quién es este? Pues por el nombre
quizá pocos le conozcan pero ¿os acordáis aquella vez que el Papa Benedicto XVI
se colocó un tricornio de la Guardia Civil? Él fue el pater que se lo entregó.
Y dice: "El sueño que concebí durante años de fundar una casa en la que,
en el lugar del mundo que la Iglesia designase, hacer caridad y pastoral con
los niños más vulnerables y necesitados, se hizo realidad cuando en 2011,
renunciando a mi vida en España, vine a Puerto Maldonado (Perú).
Aquí, bajo el nombre de Hogar Nazaret, con un poco de dinero constituido por las cuotas de los escasos socios de la asociación SOS Infancia que creamos para este fin, he abierto esta casa de acogida y auxilio para los niños más desprotegidos. Entre muchas dificultades a las que no dejo de enfrentarme a diario, la ayuda que procuramos a estos niños dándoles un hogar seguro es ya, gracias a Dios, una realidad a la que muchos menores -extraídos de situaciones extremas- se están acogiendo".
Aquí, bajo el nombre de Hogar Nazaret, con un poco de dinero constituido por las cuotas de los escasos socios de la asociación SOS Infancia que creamos para este fin, he abierto esta casa de acogida y auxilio para los niños más desprotegidos. Entre muchas dificultades a las que no dejo de enfrentarme a diario, la ayuda que procuramos a estos niños dándoles un hogar seguro es ya, gracias a Dios, una realidad a la que muchos menores -extraídos de situaciones extremas- se están acogiendo".
"Ya están en casa, ya
duermen tranquilos, son alguien, están recuperando su dignidad robada y por eso
ya no podemos dar pasos atrás; tengo, tienes (porque ya sabes que existen, que
están ahí) un compromiso con ellos, por lo que te agradezco cualquier ayuda, ya
la difusión de este esfuerzo para que sea conocido, la aportación de tu dinero,
o tu oración por nosotros". Pedazo de testimonio".
.jpg)