Hay personas que “se
disfrazan de cristianos” y pecan o de excesiva superficialidad o de demasiada
rigidez, olvidando que un verdadero cristiano es un hombre de la alegría que
basa su fe en la roca de Cristo. Fue este el pensamiento de fondo del Papa Francisco
durante su homilía de la misa celebrada esta mañana en la capilla de la Casa de
Santa Marta. Así nos presenta el resumen P. J. G./ReL.
El Papa Francisco avisó durante su homilía del jueves del peligro que
corren muchos cristianos de caer en tres tendencias peligrosas que alejan de
Cristo.
Él los clasificó en tres categorías a evitar:
Él los clasificó en tres categorías a evitar:
- «gnósticos»: los que se quedan
en las palabras y las ideas; su fe es difusa y líquida;
- «pelagianos»: los que se distraen de Cristo, volcados en el hacer, el activismo, el esfuerzo;
- «pelagianos»: los que se distraen de Cristo, volcados en el hacer, el activismo, el esfuerzo;
- «rígidos»: los que no tienen
la alegría ni la libertad que da la fe;
Así, unos pecan de excesiva superficialidad, con una falsa alegría;
y otros de demasiada rigidez y una obvia tristeza,
olvidando que un verdadero cristiano es un hombre de la alegría que basa su fe
en la roca de Cristo.El Papa Francisco se refirió al Evangelio de Mateo, que habla de las casas construidas sobre la arena o sobre la roca. Construir sobre Cristo es construir sobre roca: hacerlo sobre el pelagianismo, el gnosticismo o la rigidez, es construir sobre arena.
Ni las palabras, ni la acción
“En la historia de la Iglesia ha habido
dos clases de cristianos: los cristianos de las palabras – esos de ´Señor,
Señor, Señor’– y los cristianos de la acción, en verdad. Siempre ha existido la
tentación de vivir nuestro cristianismo fuera de la roca que es Cristo. El
único que nos da la libertad para decir ‘Padre’ a Dios es Cristo o la roca.
Es el único que nos sostiene en los momentos difíciles, ¿no? Como dice Jesús:
cae la lluvia, desbordan los ríos, soplan los vientos, pero cuando está la roca
está la seguridad, cuando son las palabras, las palabras vuelan, no sirven.
Pero es la tentación de estos cristianos de palabras, de un cristianismo sin
Jesús, un cristianismo sin Cristo. Y esto sucedió y sucede hoy en la Iglesia:
ser cristianos sin Cristo”.
Flotando, líquidos y difusos...
Así, el gnóstico “en lugar de amar la roca, ama las bellas
palabras” y por tanto, vive flotando sobre la superficie de la vida
cristiana. “Cristianos superficiales que creen sí en Dios, en Cristo, pero
demasiado ‘difuso’: no es el Jesucristo que da el fundamento. Son los gnósticos
modernos. La tentación del gnosticismo. Un cristianismo líquido",
denunció.
El “pelagiano”, por el contrario, tiene un estilo de vida serio y
almidonado, que “miran el piso”, las cosas concretas y eficaces. Pero eso
también distrae de Cristo.
Rígidos y tristes.
Rígidos y tristes.
El tercer tipo es que que termina por confundir solidez y firmeza, con
rigidez. "¡Son los rígidos! Estos piensan que para ser cristiano
es necesario estar de luto, siempre”. “No saben – insistió –qué es el
Señor, no saben qué es la roca, no tienen la libertad de los cristianos. Y,
para decirlo de modo sencillo, no tienen alegría”:
“Los primeros tienen cierta ‘alegría’ superficial. Los otros
viven en un continuo velatorio, pero no saben qué cosa es la
alegría cristiana. No saben gozarse la vida que Jesús nos da, porque no
saben hablar con Jesús. No se sienten sobre Jesús, con esa firmeza que
da la presencia de Jesús. Y no sólo no tienen alegría: no tienen libertad.
Éstos son esclavos de la superficialidad, de esta vida difusa, y éstos son
esclavos de la rigidez, no son libres. En su vida, el Espíritu Santo no
encuentra lugar", explicó.
La clave: el Espíritu Santo
La clave: el Espíritu Santo
Al final de la homilía, el Papa retomó el tema del Espíritu Santo, su
libertad y su poder, algo de lo que habla a menudo y que permite combatir esa
"rigidez" y "tristeza".
"¡Es el Espíritu el que nos da la libertad! El Señor nos invita hoy a construir nuestra vida cristiana sobre Él, la roca, el que nos da la libertad, el que nos envía el Espíritu, el que te hace ir hacia delante con la alegría, en su camino, en sus propuestas”.
"¡Es el Espíritu el que nos da la libertad! El Señor nos invita hoy a construir nuestra vida cristiana sobre Él, la roca, el que nos da la libertad, el que nos envía el Espíritu, el que te hace ir hacia delante con la alegría, en su camino, en sus propuestas”.
Con el Pontífice concelebró el Cardenal Arzobispo de Aparecida, Brasil,
Raimundo Damasceno Assis, junto a otros obispos. En esta Misa participó
asimismo el personal de la Dirección de Salud e Higiene del Vaticano,
acompañado por el Dr. Patrizio Polisca.
