Fue Tertuliano (160-220) quien
acuñó la frase “soy humano, luego nada de lo humano me es ajeno”. Con el
discurrir del tiempo, esta frase se aplicó a la Iglesia con la formulación “nada
humano le es ajeno a la Iglesia”.
En medio de la crisis
económica que nos asola, pocas instituciones –por no decir ninguna– como la
Iglesia católica se han volcado y se vuelcan en lo poco y en lo mucho.
En otras páginas de este
mismo número de Xtantos ofrecemos y glosamos –se comentan por sí mismos– los
datos de las ayudas a nuestra sociedad –la de aquí y la de allí– de algunas instituciones
como Manos Unidas, Cáritas, Obras Misionales Pontificias. Somos conscientes de
que son muchas más, como Ayuda a la Iglesia Necesitada, las Conferencias de San
Vicente de Paúl y tantas y tantas más. (....)
