(RV).- “Dios -dice el Papa
Francisco- no es una presencia impalpable, una esencia en la niebla que se
extiende alrededor sin saber realmente lo que es.
Dios es "Persona"
concreta, es un Padre, y por lo tanto la fe en Él nace de un encuentro vivo, de
una experiencia tangible. El Evangelio de Juan sobre el que reflexionó ayer
Francisco en la habitual misa matinal en la Casa de Santa Marta fue una ocasión
para hablar del examen de conciencia "¿Cuántas veces -se preguntó el Papa-
la gente dice que cree en Dios?” “¿Pero en qué tipo de Dios creen?"
El
Santo Padre puso frente a la evanescencia de ciertas convicciones la realidad
de la verdadera fe: "Frente a un 'dios
difuso", un "dios-spray", que está un poco en todas partes, pero
que no se sabe lo qué es, nosotros creemos en Dios que es Padre, que es Hijo,
que es Espíritu Santo. Creemos en las Personas, y cuando hablamos con Dios
hablamos con Personas: o hablamos con el Padre, con el Hijo o hablamos con el
Espíritu Santo. Y ésta es la fe”.
En el pasaje del Evangelio, Jesús
dice que nadie puede venir a Él "si el Padre no lo atrae". Estas
palabras, afirma el Papa, muestran que "venir a Jesús, encontrar a Jesús,
conocer a Jesús es un don" que Dios concede. Un regalo, dice, como el que
protagoniza el funcionario de la economía de la reina de Etiopía que oyendo al
Apóstol Felipe hablar de Jesús tiene la "sensación de que es una buena
noticia", "siente alegría", hasta el punto de ser bautizado en
el primer lugar donde encuentra el agua:
"Quien tiene fe tiene
la vida eterna, tiene la vida. Pero la fe es un don, es el Padre quien nos la
da. Hay que seguir por este camino. Pero si vamos por este camino, siempre con
nuestras cosas - porque todos somos pecadores y siempre tenemos algunas cosas
que no van, pero el Señor nos perdona si le pedimos perdón, y siempre hacia
adelante, sin desanimarnos – si vamos por ese camino nos va a pasar lo mismo
que le sucedió al funcionario de la Economía".
Sucederá, concluyó el Papa, lo
mismo que sucedió al funcionario descrito en los Hechos de los Apostoles cuando
encontró la fe y proseguía su camino lleno de alegría.
"Es el gozo de la
fe, la alegría de haber encontrado a Jesús, la alegría que sólo Jesús nos da,
la alegría que da la paz: no la que da el mundo, sino la de Jesús. Ésta es
nuestra fe. Pidamos al Señor que nos ayude a crecer en esta fe, esta fe que nos
hace fuertes, nos hace alegres, esta fe que siempre comienza con el encuentro
con Jesús y prosigue siempre en la vida con pequeños encuentros diarios con
Jesús".
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