Como diría San Juan Bosco, concluyó, "el Rosario es necesario para la salud del alma como el pan es necesario para el cuerpo”
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El Obispo de
Orihuela-Alicante (España), Mons. José Ignacio Munilla, compartió cinco razones
para rezar el Rosario durante el mes de octubre en
su programa de Radio María España. La primera de ellas es la
insistencia de la Virgen María en sus mensajes.
1. La Virgen
lo pidió de forma explícita y reiterada
El prelado
español subrayó que el hecho de que la Virgen María haya pedido rezar el
Rosario de forma reiterada, en diferentes momentos, "tenía que ser ya
suficiente” para que los cristianos tomáramos las cuentas entre los dedos cada
día.
Así, repasó
algunas de las veces en que esto se produjo de forma más o menos explícita: “Lo
hizo con Santo Domingo de Guzmán hacia el año 1208, cuando pidió esa oración
frente a los cátaros”, señaló. El Lourdes, en 1858, no hubo un mandato
explícito, pero "el Rosario estaba en el centro de las 18 apariciones a
Bernardette”.
Mons. Munilla
añadió que, en el año 1877, en Gietrzwald (Polonia), la Virgen dijo: “Deseo que
recéis el Rosario todos los días” y “rezad el Rosario con fervor”.
Las apariciones
en Fátima, en 1917, constituyen, a juicio del obispo, "el caso central”,
porque la Virgen insistió sobre esta práctica devocional. En concreto, el 13 de
mayo dijo: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el
fin de la guerra”, recordó. Además, añadió, “lo repitió en junio, julio y
octubre y el 13 de octubre se mostró como la Señora del Rosario”.
En Cuapa
(Nicaragua), en 1980, “la Virgen María le pidió a Bernardo Martínez rezar el
Rosario cada día, no de corrido, sino meditando los misterios” así como
“promoverlo en la familia y en la parroquia”.
También en
Kibeho (Ruanda, 1981) hubo petición de rezar el Rosario, con una
particularidad: “Allí el acento no estaba tanto en el Rosario común, sino en un
Rosario de los Siete Dolores” de la Virgen.
Asimismo, el
prelado se refirió a las apariciones en San Nicolás (Argentina), entre 1983 y
1990, donde “la Virgen se presentó bajo el título de Nuestra Señora del Rosario
y los mensajes insistían en rezarlo”; y al caso de Medjugorje, donde la Iglesia
no se ha pronunciado sobre la sobrenaturalidad de las supuestas apariciones,
pero sí aprobó la experiencia religiosa y pastoral que allí se vive, y en la
que "hay una insistencia del rezo diario del Rosario”.
2.
Contemplar el rostro de Cristo con María
La segunda
razón esgrimida es que el rezo del Rosario permite contemplar el rostro de
Cristo con María, a través de la meditación de los misterios gozosos,
dolorosos, gloriosos y luminosos. Así lo afirma San Juan Pablo II en su
documento Rosarium Virginis Mariae del año 2002.
“Él recuerda
que el Rosario, aunque mariano en la forma, es cristocéntrico, es un compendio
del Evangelio. Cada decena pone delante un misterio de la vida de Jesús gozoso,
luminoso, doloroso, glorioso y se medita con Ave María. Es dejar que el
Evangelio entre por la repetición humilde, contemplar el rostro de Cristo con
María”, expuso Mons. Munilla.
3. Está al
alcance de todos y abre un trato familiar con Dios
El prelado
español recuerda en este punto que Sor Lucía, vidente de Fátima, lo explicó
así: “Si se nos hubiese pedido la Misa y comunión diarias, muchos no habrían
podido cumplirlo porque no todo el mundo tiene al alcance una Eucaristía
diariamente celebrada”.
Sin embargo,
añadió, “el Rosario, en cambio, cabe en cualquier estado de vida, a cualquier
hora, en cualquier lugar”. Tanto es así que la religiosa consideraba que,
después de la Misa, es “la oración más grata a Dios y más provechosa para el
alma”.
4. Es una
poderosa oración de intercesión
El rezo del
Rosario “es un arma pedida para la paz y para el combate espiritual”, añadió el
obispo. “León XIII le dedicó una docena de documentos pontificios y lo propuso
como remedio frente a los grandes males de la sociedad. Juan Pablo II lo ligó
de nuevo a la paz”, reseñó.
5. La
repetición ordena el interior
Mons. Munilla
defiende, en quinto lugar, que el rezo del Rosario “nos ayuda a custodiar
nuestro corazón. Sostiene la fe, la esperanza y la caridad. Nos ayuda a
conservar estas tres virtudes teologales y a no dejarnos absorber por el
espíritu de este mundo”.
"La
repetición ordena el interior”, prosiguió el prelado, subrayando que “la
meditación de los misterios devuelve la mirada a lo que permanece y la
intercesión de María acompaña lo que uno solo no sostiene”.
Como diría San
Juan Bosco, concluyó, "el Rosario es necesario para la salud del alma como
el pan es necesario para el cuerpo”.
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
