Entre nosotros siempre encontrarás algún escándalo para echarnos a todos por tierra, pero también miles de hombres entregados que te desmontarán los tópicos
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| Sacerdote católico |
El caldo
cultural en el que vivimos ha presentado a muchos una caricatura de los
sacerdotes: aislado, anticuado, sospechoso, avariciosos, fríos, comodones. Una
imagen repetida tantas veces que muchos no la cuestionan. Pero detrás de
esa caricatura hay hombres reales, entregados y heridos, que casi nadie se
molesta en mirar de frente. Vamos a desmontar diez tópicos.
1. “Son hombres
que no supieron qué hacer con su vida”.
Realidad: Los
sacerdotes renunciamos a proyectos concretos como tener una familia, estudiar
cierta carrera o vivir en su sitio concreto, por una llamada. Esto exige mucho
discernimiento, no decisiones aleatorias.
2. “Viven
aislados del mundo real”.
Realidad:
Vivimos en cualquier lugar, estamos en los barrios, en los pueblecitos, en las
grandes ciudades. Estamos acostumbrados a escuchar y acompañar sufrimientos
todos los días de nuestra vida.
3. “El celibato los vuelve fríos y reprimidos”.
Realidad: Se
confunde celibato con ausencia de afecto. El celibato es nuestra elección personal,
al ordenarnos lo acogemos. El celibato madurado y bien vivido es una forma de
amar sin desorden, lo necesitamos para poder mostrar el amor de Dios a cada
persona.
4. “Son figuras
de poder y opresión”.
Realidad: El
clericalismo existe y hay que denunciarlo. Pero nuestro verdadero poder es el
servicio. En la mayoría de sacerdotes encontrarás hombres buenos y serviciales
que se agotan cada día llevando sobre los hombros sus parroquias.
5. “Los jóvenes no quieren ser sacerdotes”.
Realidad: Hay
datos incómodos para la narrativa fácil: en medio de una cultura de la
comodidad y de tantos años construyéndose el mundo al margen de Dios, sigue
habiendo jóvenes que responden a la llamada y lo dejan todo por una entrega
radical al Señor como sacerdotes.
6. “Son
anticuados y están desconectados de la vida real”.
Realidad: Somos
hijos de nuestro tiempo, sufrimos las mismas dificultades de la gente de hoy.
Cada día hacemos de nuestra vida un puente entre el Evangelio y las preguntas
más actuales para dar respuestas concretas a quien se acerca a pedirnos ayuda.
7. “Todos esconden algo, tienen dobles vidas”.
Realidad: El
escándalo de un solo sacerdote hace muchísimo daño. Es terrible. No hay que
justificarlo. Pero la culpa de unos pocos no puede convertirse en sentencia
sobre miles de hombres que entregamos nuestra vida entera sin reservas cada
día.
8. “Viven muy
bien”.
Realidad:
Tenemos los suficiente para vivir de una manera normal que nos permita estar
con fuerzas para desempeñar nuestra misión.
Muchos dan lo
poco que ahorran cada mes para ayudar a personas que no tienen nada. Si crees
que tan bien vivimos: ¿por qué tú no te haces sacerdote?
9. “No pegan
palo al agua”.
Realidad:
Muchos imaginan que lo único que hacemos en el día es celebrar una Misa.
Precisamente uno de nuestros grandes peligros es el bournout. Gestionamos
catequesis, Cáritas, mantenimiento de templos, visitas a enfermos y
disponibilidad casi ininterrumpida. Muchas veces no tenemos un día libre fijo.
10. “No
entienden el sufrimiento porque no lo viven”.
Realidad: Todos
los sacerdotes tenemos nuestro sufrimiento personal. Además escuchamos tanto
dolor ajeno que la mayoría de nosotros vivimos con mucho desgaste emocional
silencioso. Necesitamos cuidar mucho nuestra vida de oración y cultivar
relaciones de amistad sanas para no dejar que estos nos lleve por delante.
Es más fácil
vivir en los tópicos y caricaturas que se hacen de nosotros porque un sacerdote
real —herido, libre y entregado— es una pregunta incómoda para las vidas
instaladas en el confort.
Entre nosotros siempre encontrarás algún escándalo para echarnos a todos por tierra, pero también miles de hombres entregados que te desmontarán los tópicos. No busques la excepción. Busca al que tienes más cerca y pregúntale por su vida. Y reza por nosotros. Que seamos lo que somos y vivamos según esto que somos.
Francisco
Javier Bronchalo
Fuente: ReligiónenLibertad
