“La respuesta a las tristes divisiones que afligen a nuestro mundo” no consiste en “formar más comités ni en lanzar más proyectos, sino en volver a la fuente de nuestra unidad en la Santísima Trinidad”
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| El Papa con los obispos del Movimiento de los Focolares |
El Papa León
XIV recibió ayer mañana en audiencia, en el Vaticano, a un grupo de obispos de
todo el mundo amigos del Movimiento de los Focolares, a quienes pidió dar
testimonio de la unidad en un mundo cada vez más fragmentado. Y expresó su
preocupación ante las divisiones, los prejuicios, el racismo, la intolerancia
religiosa y la violencia que afectan a distintos países
“Como partícipes de la herencia espiritual de
Chiara Lubich y como ministros de la Iglesia de Cristo en un mundo fragmentado,
están llamados a dar testimonio de la anhelada unidad de la familia humana”,
les dijo el Papa León XIV a los obispos amigos del Movimiento de los Focolares,
a quienes recibió en audiencia ayer mañana, recalcando que “la respuesta a las
tristes divisiones que afligen a nuestro mundo” no consiste en “formar más
comités ni en lanzar más proyectos, sino en volver a la fuente de nuestra
unidad en la Santísima Trinidad”.
Tras recordar
que, de hecho, el tema elegido para el congreso para el que han venido a Roma
los obispos, “dar testimonio de unidad”, es “uno de los elementos esenciales
del movimiento fundado por Chiara Lubich”, y asegurar que le “toca
particularmente el corazón”, el Papa destacó que “en una época tristemente
marcada por una polarización creciente, nuestro Señor le concedió dar
testimonio tanto del sentido como del servicio de la unidad, convirtiéndose así
en un signo para su generación y para las futuras”.
“Si esa era la
tarea de Chiara hace cuarenta años, hoy lo es con mayor urgencia también para
nosotros”, indicó León XIV, recordando también “las difíciles circunstancias y
situaciones sociales”, así como “las divisiones” que algunos de los obispos
soportan en sus propios países, como “los prejuicios, el racismo, la
intolerancia religiosa e incluso la violencia”.
“También pienso
en la situación aquí en Occidente, ahora demasiado marcada por los efectos del
individualismo”, donde “las redes que en un tiempo eran estables”, como “la
familia, la amistad y la comunidad, están dando paso a una mayor fragmentación,
y donde la libertad se presenta cada vez más como autonomía absoluta, como la
capacidad de buscar la felicidad sin ningún límite moral, natural o incluso
humano”, señaló el Pontífice.
“Y, sin
embargo, observamos una paradoja. A pesar de todo el énfasis que se pone en la
libertad individual, hoy en día las personas a menudo se sienten menos libres
de ser verdaderamente ellas mismas o de seguir sus ideales más elevados, debido
al temor oculto de ser juzgadas o de no estar a la altura”, observó el Papa,
quien advirtió que, además, “esta pérdida de apertura hacia los demás, que
agudiza un sentido de desunión, al final nos priva de la felicidad para la cual
fuimos creados, pues estamos hechos a imagen de Dios Uno y Trino, quien es en
sí mismo una comunión de personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
“Al revelar el
corazón del Padre, Cristo nos muestra el sentido más profundo de nuestra
existencia, de nuestras relaciones y el camino hacia la felicidad. A través del
don del Espíritu nos hemos convertido en hijos de Dios, partícipes de la vida
divina, y de esta comunión con Dios brota nuestra comunión unos con otros como
hermanos y hermanas en Cristo. La Iglesia es esto, un misterio de comunión,
signo y levadura de unidad para nuestro mundo”, recalcó León XIV, quien los animó
a aprovechar estos días juntos “para vivir esa fraternidad que nos recuerda y
confirma nuestro parentesco en Cristo”, y “para nutrir su vida interior”, para
ser “testigos, los unos para los otros y para aquellos a quienes sirven, de esa
unidad que construye una paz duradera”.
Alvaro Vargas
Martino
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
