Con el Motu Proprio «Mutua Concordia», el Papa León XIV amplía la autoridad de los Sínodos de las Iglesias Orientales y establece nuevas normas para la destitución de un Patriarca
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| Vatican News |
Este sábado 29
de agosto se publicó la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio del Papa León
XIV, «Mutua Concordia», que modifica los cánones 106 y 126 del Codex
Canonum Ecclesiarum Orientalium (Código de Cánones de las Iglesias
Orientales). Esta iniciativa busca fortalecer la comunión entre el patriarca,
o Pater et Caput, y los demás obispos que integran el Sínodo de Obispos de
una Iglesia sui iuris. Para el Pontífice, esta «concordia mutua»
constituye la esencia misma de la comunión de la jerarquía eclesial oriental y
debe guiar tanto la elección del Patriarca como el ejercicio de su ministerio.
En su Carta
Apostólica, León XIV subraya que el Sínodo de los Obispos es el foro idóneo
para la elección del Patriarca y que esta realidad manifiesta una vocación
intrínseca a la colegialidad. El Pontífice considera oportuno reconocer y
ampliar las facultades de los Sínodos de las Iglesias católicas orientales,
incluyendo la consideración de la sensibilidad teológica y la práctica de las
Iglesias ortodoxas. La medida se presenta, por lo tanto, no solo como una
modificación jurídica, sino como una profundización de la tradición sinodal
propia de las Iglesias orientales y su responsabilidad compartida en la
conducción de la vida eclesial.
El documento
también establece un mecanismo para situaciones en las que la comunión entre el
Patriarca y los demás obispos se vea seriamente comprometida. León XIV afirma
que, si bien el Patriarca es constitutivamente el Primero, y no
simplemente el presidente de la asamblea episcopal, su ministerio no puede
entenderse independientemente de la comunión con el Sínodo. En circunstancias
excepcionales, cuando esta relación se ve grave e irreparablemente
comprometida, el Sínodo debe poder ejercer la autoridad necesaria para exigirle
al Patriarca que responda por sus actos y, como último recurso, destituirlo por
causa justificada.
Entre las
novedades se encuentra la definición de un procedimiento para la eventual
destitución de un Patriarca. El nuevo §4 del canon 126 estipula que, si el
Patriarca no acepta la solicitud de renuncia formulada por el Sínodo por causa
justificada, el obispo de mayor antigüedad por ordenación episcopal, con
derecho a voto, deberá dirigir la elección de un nuevo presidente del Sínodo.
El Sínodo votará entonces en secreto la destitución, la cual deberá obtener al
menos dos tercios de los votos de los miembros con derecho a voto. Se le
garantizará al Patriarca el derecho a una defensa completa ante el Sínodo,
mientras que la decisión final dependerá del consentimiento del Romano
Pontífice.
Otro cambio
importante concierne a la convocatoria del Sínodo. Si el Patriarca no cumple
con sus obligaciones respecto a la convocatoria, el nuevo §3 del canon 106 permite
al obispo de mayor antigüedad por ordenación episcopal, con derecho a voto,
convocar legítimamente la asamblea. Si este tampoco lo hace, la facultad pasa a
los siguientes obispos, según su antigüedad en la ordenación, que estén
disponibles y tengan derecho a voto. La norma busca asegurar que el
funcionamiento del órgano sinodal no se vea paralizado por la posible omisión
de quien normalmente tiene la responsabilidad de convocarlo.
Con el Motu
Proprio “Mutua Concordia”, León XIV busca así ofrecer una expresión
jurídica más completa a la autonomía interna de las Iglesias Patriarcales
Orientales y, por analogía, de las Iglesias arzobispales más grandes. Al mismo
tiempo, el documento preserva las prerrogativas de la Sede Apostólica, ya que
la destitución de un Patriarca decidida por el Sínodo solo surtirá efecto tras
la aprobación del Papa. La nueva legislación, que entra en vigor inmediatamente
después de su publicación en L’Osservatore Romano, sitúa en el centro la
comunión episcopal, la responsabilidad colegiada y la sinodalidad, buscando
asegurar que, en palabras de San Ignacio de Antioquía, citadas por León XIV, la
Iglesia pueda «cantar a una sola voz» en unidad.
Fuente: Vatican News
