Análisis: El primer Papa estadounidense aún no ha nombrado a su primer grupo de cardenales
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| Vatican Media |
Hasta ahora, el
gobierno del Papa León XIV se ha caracterizado por una prudencia extraordinaria
y una cierta continuidad con sus predecesores. Ha introducido pocos ajustes,
relativamente menores, en la curia, sin modificar el amplio marco de reformas
de Francisco.
También ha
mantenido la idea de la sinodalidad, pero sin otorgarle la importancia central
que tuvo, al menos en el discurso público, durante el pontificado de Francisco.
Y casi siempre ha recurrido a hombres que habían sido del círculo cercano del
Papa Francisco.
Sin embargo, se
acerca el momento en que el pontificado de León XIV deberá tomar forma
definitiva, y será entonces cuando el Papa convoque un consistorio para crear
nuevos cardenales. De las decisiones que tome sobre quiénes recibirán los nuevos
capelos cardenalicios, aprenderemos mucho sobre el Papa.
Esto suele
ocurrir con todos los pontificados, y no hay razón para pensar que con León XIV
será diferente. Cuando León XIV fue elegido, 133 cardenales electores entraron
en la Capilla Sixtina, la mayor cantidad en la historia.
San Pablo VI
había fijado el número máximo de cardenales electores en 120 y esta regla nunca
se ha modificado. Sin embargo, los papas pueden hacer excepciones. Juan Pablo
II ya había superado el límite de 120 electores, pero esto fue una decisión
calculada, pues sabía que muchos cardenales pronto cumplirían 80 años y, por lo
tanto, quedarían excluidos del número de cardenales electores. De hecho, el
cónclave que eligió a Benedicto XVI tuvo menos de 120 cardenales electores.
León XIV no
parece ser un hombre que haga excepciones a las normas y tradiciones
establecidas, por lo que hasta ahora ha esperado a que disminuya el número de
cardenales electores. Actualmente hay 116 cardenales electores, justo por
debajo del límite de 120.
Sin embargo, es
improbable que el primer consistorio de León XIV para la creación de cardenales
se limite a cuatro nuevos cardenales. Dicho esto, de los miembros actuales del
Colegio Cardenalicio, doce cumplirán 80 años el próximo año, momento en el que
ya no podrán votar en la elección de un nuevo Papa.
Por lo tanto, a
finales de 2027 habrá 104 cardenales electores. Esto permite a León XIV nombrar
16 cardenales electores, lo que sólo superaría brevemente el límite
establecido, ya que el número total de electores estaría, de una forma u otra,
en el límite de 120 en un plazo relativamente corto.
Persisten los
rumores sobre un consistorio para la creación de nuevos cardenales en febrero
de 2027. León XIV ha manifestado su intención de celebrar consistorios de
diálogo al menos dos veces al año, y ya ha celebrado dos este año: uno en enero
y otro en julio. Por lo tanto, es probable que se celebre otro consistorio de
diálogo en febrero, y es posible que el Papa cree nuevos cardenales allí.
Con 16 posibles
nuevos cardenales, ¿qué perfiles buscará León XIV? La pregunta es legítima, y
algunas decisiones iniciales del pontificado leonino pueden dar algunas
pistas.
Vale la pena
recordar que el Papa Francisco convocó el primer consistorio para la creación
de nuevos cardenales durante el primer año de su pontificado, en febrero de
2014. En esta etapa del pontificado anterior, ya había 19 nuevos cardenales.
El Papa
Francisco no necesariamente asoció el capelo cardenalicio con una sede
tradicionalmente cardenalicia. De hecho, en la actualidad, diócesis importantes
como Milán, París y Venecia no cuentan con un cardenal al frente. Asimismo, se
ha observado una distribución asimétrica de capelos cardenalicios y episcopados
dentro de los dicasterios vaticanos.
Por ejemplo, el
Cardenal Fabio Baggio era subsecretario del Dicasterio para el Servicio del
Desarrollo Humano Integral cuando fue creado cardenal y siguió siéndolo hasta
su reciente nombramiento como pro-prefecto del mismo dicasterio por León XIV.
El nombramiento
del Cardenal Baggio como pro-prefecto sugiere que León XIV tendrá una
distribución más racional y jerárquica del cardenalato. Si bien el Dicasterio
para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
necesitaba un cardenal pro-prefecto para asistir a la hermana Simona Brambilla
en su función de prefecta —debido a que se requería la autoridad de un obispo
para dirimir ciertos casos—, este no es el caso del Dicasterio para el Servicio
del Desarrollo Humano Integral, que, en cambio, tiene responsabilidades en la
estructura en lo que respecta a la Doctrina Social de la Iglesia.
Así pues, los
cargos de la curia podrían volver a estar en manos de cardenales. El principal
“sospechoso” es, obviamente, el arzobispo Filippo Iannone, prefecto del Dicasterio
para los Obispos. Pero, según esta lógica, el arzobispo Anthony Randazzo,
prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos, también debería recibir
el capelo cardenalicio.
Queda por ver
cómo procederá León XIV con las “provisiones” de las principales ciudades. En
Milán, el arzobispo Mario Delpini cumplió 75 años y, a petición de León XIV,
permanece al frente de la arquidiócesis más grande de Europa a la espera del
nombramiento de su sucesor.
Es probable que
este sucesor herede el título de cardenal. En París, el arzobispo Laurent
Ulrich también cumplirá 75 años el 7 de septiembre. Por lo tanto,
presumiblemente será su sucesor quien se convierta en cardenal.
Aún está por
verse la compleja situación de Estados Unidos, ya que algunos cardenales tendrán
que jubilarse: el Cardenal Blase Cupich, arzobispo de la diócesis natal de León
XIV (Chicago), tiene casi 80 años. Se creía que León XIV quería mantenerlo en
el cargo hasta su viaje a Estados Unidos, pero ahora que el viaje podría no ser
inminente —en una entrevista con NBC, el Papa habló de los “próximos
dos años”—, ya no debería posponerse el nombramiento del sucesor.
¿Quién sucederá
al Cardenal Cupich? ¿Su sucesor será nombrado cardenal?
El
relativamente nuevo Arzobispo de Nueva York, Ronald Hicks, es otro que espera
recibir el capelo cardenalicio. Por lo general, los capelos cardenalicios no se
otorgaban a los arzobispos residentes mientras sus predecesores aún tengan edad
para votar.
Sin embargo, el
Papa Francisco rompió esta regla no escrita cuando quiso. Por ejemplo, el
Cardenal Francis Leo es el actual Arzobispo de Toronto, pero su predecesor, el
Cardenal Christopher Collins, cumplirá 80 años a principios de 2027, por lo que
la ciudad más grande de Canadá tuvo dos cardenales en el último cónclave.
Esta
disposición, sin embargo, afecta directamente a Bruselas, ya que Francisco creó
cardenal a Jozef De Kesel, que cumplirá 80 años el próximo año, pero no a su
predecesor, André-Joseph Léonard; y el sucesor del Cardenal De Kesel, el
arzobispo Luc Terlinden, aún no es cardenal. ¿Podría, por lo tanto, llegar a
serlo también?
Queda por ver
si León XIII adoptará un enfoque geográfico o si emprenderá una auténtica
reforma del pensamiento eclesiástico.
Los perfiles de
los cardenales que elija nos darán una idea bastante clara de la dirección que
tomará, independientemente de sus funciones.
Otro indicador
será la estructura de los próximos consistorios. Hasta ahora, León XIV ha
continuado con el método sinodal probado en el último consistorio del Papa
Francisco. Sin embargo, el propio Papa ha admitido que no todos aprecian este
método. En efecto, los debates en la Iglesia parecen estancados en algunos
temas específicos: el papel del sínodo y la sinodalidad, la cuestión de la
liturgia y el diálogo con el mundo tradicional, y muchos temas ideologizados,
como la paz en la doctrina social o la acogida de los migrantes.
El ingreso de
nuevos miembros en el Colegio Cardenalicio podría revitalizar el debate o, al
menos, cambiar la perspectiva. Y quizás sea el momento en que comprendamos si
León XIV realmente pretende un pontificado de cambio y, de ser así, qué tipo de
cambio y en qué medida.
Artículo
publicado originalmente en el National Catholic
Register. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa
Andrea
Gagliarducci
Fuente: ACI Prensa
