Es fundamental tener un encuentro personal con Jesús, porque es el principio de una relación de amor con Él, pero tal vez ya lo tuviste y no te diste cuenta
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| Crédito: Poh Smith |
Con el Bautismo
fuimos transformados por completo. Dios nos hizo sus hijos, pero no es usual
sentirlo, sin embargo todos los dones que nos regaló deben cultivarse con el
conocimiento de la doctrina cristiana, con la práctica de las virtudes y la
recepción de los sacramentos. Y en ese proceso, es fundamental tener un
encuentro personal con el Señor Jesús.
Pero es muy
posible que ya lo hayas tenido y no te diste cuenta porque en el mundo existen
muchos distractores que nos impiden ver lo esencial.
Dios está en
todas partes
El antiguo
catecismo del Padre Gerónimo de Ripalda - ese de preguntas y respuestas -
enseñaba:
P- ¿Dónde está
Dios nuestro Padre?
R- En todo
lugar, por esencia, presencia y potencia.
Los creyentes,
y sobre todo los cristianos, no tenemos duda sobre la omnipresencia de Dios.
Cuando nos lo enseñaron de niños nos impresionaba que Él podía ver todo lo que
hacíamos. Pero hoy, ya adultos, quizás en ocasiones no somos conscientes de esa
realidad y por eso ignoramos que nos hemos encontrado con Él.
Pero también es
cierto que necesitamos tener certeza porque es inherente a nuestra parte
humana: queremos pruebas. Sin embargo, es más fácil de lo que imaginamos
encontrar a Dios.
Santo Tomás de
Aquino demostró la existencia de Dios con sus cinco vías; en la cuarta vía
explicó que todas las cosas reflejan la perfección de Dios. Así pues, todo lo
bueno, lo bello y verdadero es un débil reflejo de lo que Dios es en grado
infinito.
Por eso, la
belleza del mundo, la bondad de las personas, las verdades más sublimes nos hablan
de Dios.
Ahí encontraste
a Jesús
De tal modo
está hecha nuestra alma que se siente atraída a Dios. Por eso hay personas que
sienten la presencia del Señor en un retiro espiritual. Pero hay otras que se
sumergen en la contemplación de la creación en la naturaleza. Algunos más lo
hacen al ver la maravilla de la pequeñez de los bebés.
O quizá en el
ejemplo de otra persona, en su caridad con los pobres, los enfermos, los
desvalidos. O en la bondad de un desconocido, en las palabras exactas que
alguien dijo directa o casualmente.
Pero también
hay quienes se encuentran de frente con Dios de manera dramática, como pasó con
san Pablo, que fue tirado del “caballo” porque escuchó la voz de Jesús -
podemos pensar en quien sufre una desgracia y descubre que fue la manera que
tuvo Dios de advertirle que se estaba yendo por mal camino.
Y los más
expertos saben que pueden "escucharlo" en la sagrada Biblia y
comunicarse directamente con el Señor Jesús mediante la oración.
Sin embargo, no
hay que olvidar que el lugar privilegiado del encuentro con Jesús es la
Eucaristía. No hay que buscar en otro lado. El Señor está presente en la Misa y
en el sagrario. No tienes que ir más lejos. Solo cree en su promesa de
permanecer con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20).
Como sea, pero
date la oportunidad de tener un encuentro personal con Jesús cada vez que
puedas hacerlo. En ningún otro lado serás más feliz.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
