"Las adicciones son un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado"
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En
su discurso a los participantes en el encuentro organizado por la Pontificia
Comisión para América Latina sobre las situaciones de adicción en el
continente, León XIV destaca la necesidad de ofrecer respuestas integrales al
problema, como una justicia con rostro humano y un acompañamiento pastoral sin
pretender competir con las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública.
"Que la Iglesia sea la familia de todas las personas que se quedaron al
margen del camino".
"Las adicciones son un fenómeno complejo que pone de
manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado". Lo afirmó el Papa León
XIV en su discurso en español, pronunciado en la Sala del Consistorio del
Palacio Apostólico Vaticano ante los participantes en el encuentro promovido
por la Pontificia Comisión para América Latina sobre las situaciones de adicción
en el continente.
Respuestas integrales para apoyar a los jóvenes
El congreso, dedicado al tema "Respuesta basada en la fe a
las drogas y al reclutamiento criminal de jóvenes: un diálogo desde América
Latina y el Caribe hacia el mundo", se ha celebrado en el Vaticano desde
el 25 de agosto y ha concluido hoy. El tema de las adicciones es uno sobre el
que el Papa reflexiona a la luz de la fe, prestando especial atención a los
jóvenes.
El sufrimiento de
los jóvenes nos reclama respuestas integrales: prevención comunitaria, atención
científica, justicia con rostro humano y acompañamiento pastoral cercano.
Nuestra contribución tiene que ir dirigida al cuidado, la presencia y la
reconstrucción del tejido comunitario.
La sinergia entre los organismos
internacionales
El Pontífice identifica cuatro «puentes» de colaboración que
invita a promover en el ámbito de la prevención.
El primero es el que existe entre la Iglesia y los organismos
internacionales, «ya que nadie puede afrontar por sí solo el problema de las
drogas». De hecho, el evento celebrado estos días en el Vaticano ha contemplado
la sinergia entre diversos organismos, además de la Pontificia Comisión para
América Latina y la Pontificia Comisión para la Vida: el Consejo Episcopal
Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la Organización de los Estados Americanos
(OEA), pero también la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención
de la Adicciones (PLAPA), la Comisión Interamericana para el Control del Abuso
de Drogas (CICAD) y la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y
Aplicación de la Ley de Estados Unidos (INL).
El segundo puente es entre la ciencia y la fe:
La Iglesia no
interviene en la problemática de las drogas con la pretensión de competir u
ocupar el lugar de las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública; sino
que procura iluminarla desde el Evangelio con una comprensión integral de la
persona humana.
Compromiso ecuménico e internacional
El tercer vínculo une a la Iglesia peregrina con los distintos
continentes. De hecho, la iniciativa de la Comisión Pontificia para América
Latina, aunque se centra en las cuestiones de un continente concreto, ha reunido
a personas procedentes de centros de acompañamiento, prevención, recuperación e
integración para jóvenes, fundados en la fe y presentes en Asia, África, Europa
y América.
El cuarto puente es ecuménico. La Iglesia católica y las otras
comunidades eclesiales, afirma León XIV, en la práctica del amor concreto por
los que sufren, encuentran un lenguaje común muy elocuente desde la fe para
acompañar e integrar a los jóvenes en sus necesidades y sueños.
La mejor prevención: la familia
Todo el trabajo realizado hasta ahora, sin embargo, converge en
una única institución: la familia. El Papa recuerda la definición que le dio el
Concilio Vaticano II, la de «Iglesia doméstica», es decir, el lugar donde se
cultiva la vida, donde se la cuida y se proyecta.
No hay mejor
prevención contra las drogas que una buena familia.
La Iglesia, hogar y escuela de comunión
A la luz del dolor provocado por las familias rotas por el
consumo de drogas y por lo que ello puede acarrear —violencia, reclutamiento
criminal de un hijo, pobreza, falta de oportunidades—el Pontífice pide
volver a hacer de la Iglesia la «casa y escuela de la comunión», tal y como
deseaba san Juan Pablo II en la Carta apostólica Novo millennio ineunte . Y el
Papa Francisco en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, nos
recordó que Jesús quiere que «toquemos la miseria humana, que toquemos la carne
sufriente de los demás».
Aquí queda
expresado el núcleo de la misión que ustedes llevan adelante: que la Iglesia
sea una familia, incluyendo especialmente a las personas que sufren.
El deseo del Papa
Por último, el Papa nos exhorta a no «pasar de largo», a
construir una Iglesia que se comporte como el buen samaritano que acude en ayuda
del hombre caído.
Quisiera expresarles un deseo: que la Iglesia
sea la familia de todas las personas que se quedaron al margen del camino.
Fuente: Vatican News
